La ventana

Luis Carlos Peris

Desconsuelo en la muerte de 'Harambe'

NIÑOS hay muchos, gorilas muy pocos. Eso se ha llegado a decir tras la muerte de Harambe, un gorila cautivo en un zoo de Cincinatti y que fue abatido temiéndose que matase a un niño que había caído en su hábitat. Como el chiquillo estaba a merced del cuadrumano, cuando lo arrastraba a lo más íntimo de su habitáculo fue abatido de certero balazo. Sin saberse con qué intenciones se llevaba al niño, lo lógico era apostar por el ser humano y así se hizo en previsión de un mal irreversible. Bueno, pues se ha levantado una ola de quejas que nos hace pensar en qué mundo vivimos y hasta preguntarnos si somos de los nuestros o de quién. La ola de buenismo farisaico y el animalismo son ya tan desorbitados, tan incomprensibles, que llega a llorarse la muerte de un gorila porque esa raza anda en peligro de extinción y la del hombre, no. Qué paisaje y qué paisanaje.

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