Visto y oído

Antonio / Sempere

Días de cine

QUE se emite muy tarde. A las tantas. La opinión de la gente sobre el programa Días de cine, un espacio del que todo el mundo se siente capacitado para hablar aunque casi nadie vea, es el de un título de prestigio difícil de seguir por su horario, en donde hasta hace poco Antonio Gasset ofrecía perlas por las que merecía la pena trasnochar.

Algo había de leyenda en todo esto. Durante los últimos tres años Días de cine estableció su día y su hora, siempre los jueves y siempre antes de la una de la madrugada. Eso hasta que ayer, sin saber cómo ni por qué, alguien decidió retrasarlo una hora. Al terminar La 2 Noticias del miércoles, Mara Torres se despidió como siempre. "Nos vemos mañana a las 12". Mentira. Fue a la una. ¿Acaso no podía coincidir su informativo con algo tan simbólico como el inicio de la campaña electoral? La cuestión es que los dos capítulos consecutivos de Caso abierto desplazaron Días de cine a las procelosas madrugadas, dilapidando el trabajo de sus profesionales. Las piezas de Alejo Moreno y Alberto Bermejo, los contenidos que ahora dirige con pulcritud Raúl Alda. Y el estupendo reportaje sobre las novedades en DVD, servido en bandeja de plata por Gervasio Sánchez, que salió a las tres de la mañana.

El techo de fieles, a esa hora, pasa del medio millón a los menos de cien mil. Cuatrocientos mil seguidores potenciales se perdieron en el camino por esa gracia que se le ocurrió a alguna lumbrera de la casa. Bien está que en Cuatro, por ejemplo, decidan ejercer esta práctica para subir el share. Eva Hache entrevistó a Malevaje a las dos y media. Allá ellos con sus cuotas de pantalla. Pero que Días de cine, precisamente el fin de semana de la entrega de los Oscars, y con una cartelera lustrosa, se decidiese emitir tan arbitrariamente entre las 2 y las 3 de la madrugada es un disparate del que queremos dar fe.

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