crónica personal

Pilar Cernuda

Don Manuel

PÍO García Escudero le esperaba a las ocho y media de la mañana a la puerta del Senado. Fraga iba a tomar posesión de su escaño tras pasar quince años al frente de la Xunta. Don Manuel -siempre ha sido Don Manuel en el mundo de la política- bajó dificultosamente del coche, vigilando la descarga de cajas y cajas de papeles: "Es la reforma del Senado, que traigo escrita", le dijo al que era entonces portavoz del Grupo Parlamentario Popular. Fraga en estado puro: desde su elección como senador había dedicado todas las horas del día a escribir sobre la tan deseada y nunca conseguida reforma, aportando comparaciones con otras cámaras territoriales y cámaras de segunda lectura de distintos lugares del mundo.

Su agonía se ha prolongado durante una semana, pero ha muerto sin dolor, sedado, y rodeado de los suyos. Sus hijos y nietos, que no le han dejado un minuto solo desde que antes del verano sufrió una caída que le obligó a utilizar constantemente la silla de ruedas. Mariano Rajoy le visitó meses atrás y le dijo que quería que volviera a ser candidato al Senado, y que acudiera solo cuando se encontrara bien. Fraga respondió que sí entusiasmado, pero sus hijos decidieron que no era adecuado: tal como se tomaba su vida política, era capaz de ir al Palacio de la Plaza de Marina Española en silla de ruedas y con gotero, y así no había recuperación posible.

Fraga ha pasado por tanto sus últimos meses de vida perfectamente atendido por su familia, puerta con puerta con su hija Isabel, médico, que pidió una excedencia para cuidar a su padre, y rodeado de amigos. Rajoy le visitó a los dos días de ganar las elecciones, Aznar tenía previsto verle este pasado miércoles, han pasado por su casa la mayoría de los dirigentes que forman parte de la historia de Alianza Popular y del Partido Popular. Fraga les recibía encantado, aunque hablaba poco, muy poco, pero escuchaba atentamente todo lo que le contaban sobre la vida política, que era lo que le apasionaba. En su mesa, los periódicos nacionales españoles y el Herald Tribune, subrayados, con los titulares más llamativos rodeados de un círculo rojo. Como siempre.

Su vida ha tenido luces y sombras. Fue hombre importante del franquismo pero también hombre fundamental de la Transición, y como todos los hombres y mujeres de esos años demostró una generosidad fuera de serie: los intereses de España por encima de cualquier otro. Aceptó perfectamente las reglas de la democracia, hizo saltar por los aires la Alianza Popular inicial al defender la legalización del partido comunista, trabajó apasionada y profesionalmente en la redacción de la nueva Constitución y, como ocurre con los grandes personajes, cometió errores inconmensurables. No tuvo buena vista para elegir compañeros de aventura política y fue de fracaso en fracaso hasta que la AP de Hernández Mancha iba inexorablemente hacia el abismo y Fraga decidió regresar a su partido y refundarlo. Alianza se convirtió en el PP, dejó colocado en la presidencia a José María Aznar -el prefería a Isabel Tocino pero se dejó convencer por los "enviados" a Perbes- y lucho entonces por la presidencia gallega.

Fue feliz en Galicia, encontró sentido a su vida política y personal una vez que admitió que nunca sería presidente de todos los españoles. E hizo mucho por Galicia, aunque sus detractores siempre han sido escasos a la hora de los reconocimiento, sacando además, siempre, su pasado franquista, como si otros dirigentes políticos no tuvieran pasado y no hubieran cambiado en sus concepciones vitales.

Era autoritario, con un genio del demonio, no le gustaba que le contradijeran y no admitía con gusto las puntualizaciones. Pero era también un hombre leal a machamartillo, de una cultura fuera de serie, trabajador incansable y con una cabeza muy bien armada. Y era también un pedazo de sentimental. Se emocionaba con sus hijos y nietos, con sus amigos de siempre y con la gente con la que creó un partido que ha hecho historia.

Ha sido un hombre importante que ha hecho un trabajo importante por Galicia y por España.

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