ENORME golpe de efecto el realizado por el director de Radio Nacional, Manuel Ventero, al nombrar a Manolo H. H. como responsable del contenedor de las mañanas en sustitución de Juan Ramón Lucas. Una decisión de la que nos alegramos muchísimo, puesto que con ella se alejan todos los fantasmas, todos los rumores que apuntaban hacia nombres ajenos a la Casa de la Radio. Y es que Manolo H. H. lleva implícito en su ADN el gen de la radio pública. Sus doce años al frente de las madrugadas educaron (y pronunciar este verbo es decir mucho) a muchos oyentes, que se sintieron en muy buenas manos en su compañía y en la de Javier Bergia.

Es de mala educación señalar, pero llegado el momento no queda más remedio que hacerlo. Y resulta que a Manuel Hernández Hurtado, que dicho así parece un ciudadano corriente, le sucedió justo lo mismito que ahora ha ocurrido con su apreciado antecesor. Que llegado un cambio de gobierno, y contando con una audiencia entusiasta y con un con curriculum impecable, fue desterrado de un día para otro. Sin motivo aparente. Es de mala educación señalar, pero en un día como hoy cabe reseñar que la bienintencionada Silvia Tarragona provocó sarpullidos a quienes habían sido fieles a Manolo.

Lo mejor de todo esto es que mientras la decisión de que Lucas abandone el barco de las mañanas parece cosa de los altos mandos, la de que sea Manolo H. H. quien lo reemplaza tiene toda la pinta de ser cosa del bueno de Manuel Ventero. Otro hombre de la casa. Con RNE en las venas. Ventero, el hombre de Siluetas, esa excelencia del mundo de la comunicación. Respiramos tranquilos los incondicionales de Radio Nacional.

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