La ciudad y los días

carlos / colón

Emigrantes y colonos

Mein Katalampf llama Juan Soto Ivars al manifiesto Per un veritable procés de normalització lingüística presentado por 170 personalidades catalanas -escritores, traductores, articulistas, catedráticos, políticos y ex terroristas- en la Universidad de Barcelona. En él se llama al castellano "lengua de dominación", se denuncia la "bilingüización forzosa de la población" como parte de los "procesos de dominación política lingüística" y se dictamina que la actual democracia es "continuidad" del franquismo". Pero la cumbre -ecos de paso de la oca en las Ramblas como si fueran los Campos Elíseos en 1940, cuando los alemanes iban vestidos de gris e Ingrid Bergman de azul- se alcanza cuando se denuncia la emigración -¡tantos andaluces!- como una operación franquista: "El régimen dictatorial del general Franco va a completar en dos generaciones el proceso de bilingüización mediante la represión político jurídica del uso del catalán, la enseñanza (…) y la utilización de una inmigración llegada de los territorios castellanoparlantes como un instrumento involuntario de colonización lingüística… La lengua de la inmigración (...) toma el rol de lengua del país, de lengua nacional". Si ya lo decía Valderrama: "Yo soy un pobre emigrante y traigo a esta tierra extraña en mi pecho un estandarte con la alegría de España". ¡Intolerable colonización!

En el pecado de ser españoles llevamos la penitencia de tener que soportar a los independentistas vascos (que decrecen) y catalanes (que crecen). Ellos sí que son la España diferente y eterna, la única supervivencia de aquel país de faja y trabuco, del localismo de campanario, del viva mi pueblo. Se han quedado estancados en los nacionalismos del siglo XIX por mucho que se disfracen de marxistas, radicales o antisistema.

El manifiesto ha tenido por lo menos el buen resultado de dividir y obligar a pronunciarse a los independentistas que simulaban tolerar el bilingüismo para ganarse el voto de los charnegos asimilados. Para Rabell (Cataluña Sí que es Pot) es un manifiesto "racista y fundamentalista", pero para Puigdemont (Convergencia/Junts pel Si) se trata de "un debate sociolingüístico y académico en el que el Parlamento no debe entrar". Para La Vanguardia es "políticamente delirante, éticamente inquietante y un ataque al corazón de la tradición catalanista", pero para El Periódico "alienta el debate". Que se aclaren ellos.

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