La tribuna económica

Gumersindo Ruiz

Encontrar un suelo para tocar fondo

LA pregunta que está en la mente de todos es cuándo va a remontar la actividad económica y se va a generar empleo. Siguen en casi todas las ciudades y pueblos las obras con el dinero aportado por el gobierno central, que están consiguiendo su propósito de crear ocupación, pero qué ocurrirá cuando las obras finalicen, los subsidios de desempleo se acaben y los recursos públicos se vayan reduciendo.

La economía española, y Andalucía más, es fuertemente dependiente de la construcción; aunque a futuro se reduzca su peso en nuestra economía, no habrá recuperación sin una salida para la construcción; sin embargo, las circunstancias son tan negativas que no permiten encontrar un ajuste o salida a los centenares de miles de viviendas sin vender y a las que se encuentran en construcción. Si nuestra moneda se depreciara estaríamos en una situación como la de Gran Bretaña, donde a la rebaja del precio de la vivienda se añade la de la libra, lo que facilita a los extranjeros compras con descuentos de más del 50%, se animan las ventas y el mercado se recupera; sin embargo, para nosotros no existe esta salida o solución que venga desde fuera.

La semana pasada se firmó un acuerdo en Andalucía para que algunas entidades financiaran la compra de viviendas de protección oficial; en caso de que no se encuentren compradores solventes, la Junta de Andalucía se quedará con las casas para ponerlas en alquiler. El volumen de la operación es muy pequeño y la apuesta tímida; se dan muchas explicaciones acerca del escaso riesgo que corre la Junta, pero no veo nada malo en crear un parque público de viviendas en alquiler con opciones o no de compra, y dentro de una normativa que asegure el cobro de los alquileres, pues al fin y al cabo es dinero público.

Es muy positivo que los tipos de interés estén tan bajos, pues facilita el pago de las hipotecas, y las entidades financieras pueden renegociar los préstamos; quedarse con inmuebles y arrendarlos tiene sentido económico cuando la rentabilidad por la liquidez es tan baja. Se ha acogido con esperanza el dato de un aumento en la concesión de hipotecas en mayo respecto a abril, y también la mayor demanda de préstamos, ya que la gente se retrae ante las dificultades de concesión y porque no hay un suelo aceptado en el precio de las viviendas. Sin embargo, las Asociaciones de Promotores y Constructores ven las cifras que decrecen en tasas anuales y no tienen motivos para el optimismo.

Es esencial que las tasaciones y valoraciones den precios creíbles, para disponer de ese suelo de precios al que nos referimos; mientras esto no ocurra, nos encontraremos con que las escasas operaciones que se cruzan no generan un mercado, con ofertas y demandas amplias y referencias suficientes. Es obligación de los gobiernos crear las condiciones para que los mercados funcionen, y así se ha hecho en países como Estados Unidos o Gran Bretaña con el sector inmobiliario, y en todo el mundo con el sector financiero, el del automóvil, energía, y otros, que se consideraban que podían generar riesgo para el sistema. Nuestro riesgo es permitir que en el sistema económico no haya un mercado eficiente en un sector fundamental del mismo.

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