Desde el fénix

José Ramón Del Río

Excepciones a la crisis

YA se conocen las medidas contra la crisis que el Gobierno se ha visto obligado a adoptar, por exigencias de fuera. Frente a la desolación que todos sentimos por habernos convertido en pobres cuando nos creíamos ricos, el fútbol y los futbolistas son excepciones a la política de austeridad que impone la crisis

De un lado, a José Mario dos Santos Félix Mourinho, lo acaba de contratar el Real Madrid como entrenador y, como tenía contrato vigente con el Inter de Milán, reciente ganador de la Copa de Europa, ha habido que pagar por su traspaso 8 millones de euros, después que su anterior equipo perdonara, generosa e inexplicadamente, otros 8 millones de euros. Pero lo que lo hace excepcional en esta época de crisis no es esto, sino que el Real Madrid, que es un equipo de un país en profunda crisis económica, parece que le va a pagar un millón de euros mensuales durante cuatro años. Podemos estar de acuerdo que es el mejor del mundo y así lo ha considerado, en los años 2004 y 2005 la Federación de Historia y Estadística del Fútbol, que dice que de 389 partidos sólo ha perdido 10, pero no deja de llamar la atención que donde se rebajan los sueldos de los funcionarios el 5%, se amenaza con hacerlo al resto de empleados públicos y se congelan las pensiones pueda darse el mal ejemplo de ese derroche. El susodicho se beneficiará además de la llamada Ley Beckham, que reduce al 25% la tributación de los futbolistas extranjeros en el IRPF y que se dictó para que cerebros de fuera vinieren a España para dispensarnos sus conocimientos. Otra excepción es la prima de 600.000 euros que se ofrece a cada jugador de la selección nacional si gana el próximo campeonato del mundo, que es la más cuantiosa de las prometidas al resto de las selecciones.

Me llama la atención no haber oído ni leído critica alguna respecto. Comprendo que el Real Madrid tiene muchos seguidores y mucha necesidad de títulos y que, si la selección nacional conquista el campeonato del mundo, aliviará muchas penas, pero no creo que toda España viva pendiente del fútbol. Para que nadie me lo recuerde, recordaré yo que el Barcelona ha pagado por el traspaso de Villa 40 millones de euros, que son 8 más que lo que ha costado el programa de investigación de Venter, para crear una célula artificial. Desde los romanos se ha usado el pan y el circo como remedio para olvidar las penas, pero entonces el reparto era igualitario. Ahora, el pesimismo y desaliento de los españoles sólo se les quitará a los partidarios del Real Madrid, si es que gana títulos la próxima temporada, y a los aficionados al fútbol, si la selección obtiene un buen resultado.

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