Visto y oído

Antonio / Sempere

Festival

NUNCA estará la industria de la ficción televisiva lo suficientemente agradecida al periodista Javier Angulo, que con empecinamiento ha sacado adelante un espléndido festival, nacido el pasado año como hijo que cumple la mayoría de edad y se emancipa de ese hogar protector que es el Festival de Málaga.

Angulo se empeñó en dar relevancia a las películas realizadas para la televisión, y a fe que lo ha conseguido. Llama la atención verle en esta edición, con una pierna a la virulé, caminando con sus muletas, entregado a la causa con el entusiasmo de un adolescente. No le gusta que a las películas con destino televisivo se las llame tv movies. El defiende en todas las ruedas de prensa el término telefilme. Aunque ello genere divisiones, que unos dicen que telefilmes fueron Ironside y La casa de la pradera y tv movies son esas Películas para no dormir que produjo Telecinco con Filmax, y que salvo dos títulos nunca pudimos ver en la tele, que menudo disparate.

Ahí está lo importante. En que sean visibles. Que se programen. Que las cadenas no sólo las produzcan sino que les encuentren acomodo. La joyita titulada La hija del capitán, dirigida por José Luis García Sánchez, perteneciente a la trilogía Martes de carnaval, de Valle-Inclán, seguro que lo tendrá. Y es que se trata de uno de los productos mimados por la televisión pública. La que va a clausura el certamen, 48 horas, que narra el desenlace del secuestro del concejal Miguel Ángel Blanco, también, puesto que Antena 3 tiene puesta en ellas muchas esperanzas. Pero sería deseable que otras obras, como Las manos del pianista, opera prima del guionista de El orfanato, Sergio G. Sánchez, o Mano muerta llama a la puerta, adaptación de relatos de Sergi Pamies, también viesen la luz. TV Málaga ha contribuido con su importante grano de arena.

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