Tribuna

Vicente Baos / Médico De Familia

Informar, aconsejar y educar

SIR William Osler fue un médico británico del siglo XIX, muy reconocido entre sus colegas, porque fue el primero en describir diferentes signos clínicos que han sido fundamentales en el diagnóstico de algunas enfermedades. Además fue el autor de una sabia frase, "el deseo de tomar medicinas es quizás lo que más diferencia al hombre de los animales". De forma irónica, ya dejó constancia de la tensión que siempre ha existido entre la medicina y el ser humano. La relación del hombre con los medicamentos históricamente ha estado basada en una mezcla de temor y deseo. Incluso, en ocasiones, un deseo desmesurado, y muchas veces injustificado, de tomarlos sin que sean necesarios.

Todos, en algún momento, vamos a tener que recurrir a los medicamentos, por lo que decir "es que yo no soy partidario de tomar medicinas", queda, pues, como una declaración de intenciones arriesgada, ya que en muchos casos, la terapia farmacológica será algo imprescindible para la curación o mejoría de la enfermedad.

Por otro lado, y tal y como se puso de manifiesto en el Foro 'La Seguridad del Paciente: una responsabilidad de todos', organizado por la compañía biomédica Pfizer en colaboración de la Oficina del Defensor del Paciente de la Comunidad de Madrid, es labor de los profesionales sanitarios que esa relación del hombre con la farmacología sea lo más racional y justificada posible. Como expertos en salud debemos informar, aconsejar y educar.

Cuando hablamos de información, nos referimos a que si a cualquier persona se le explica con un lenguaje claro por qué y cómo se debe tomar un tratamiento, aceptará de mejor grado las decisiones que se tomen. Un conocimiento básico de la enfermedad que se padece, siempre ayuda a afrontar el manejo de la misma.

El incumplimiento terapéutico es un grave problema en el control y manejo de algunas enfermedades. El paciente no comprende o interpreta mal las pautas. El consejo terapéutico es clave para contarle a esa persona la forma de uso y las limitaciones de la terapia. No hay que olvidar que nosotros, los médicos, aconsejamos, pero es el paciente el que al final decide.

Los médicos somos el modelo educativo sanitario para nuestros pacientes y, por lo tanto, tenemos una gran capacidad de influencia en grupos de población. Somos educadores y técnicos en la tarea de ayudar a los afectados y a sus familias a cuidar su propia salud.

Y para que todo esto se pueda hacer de forma correcta y eficaz, lo ideal sería que todos, médicos y pacientes, pudiéramos compartir un espacio de reflexión, de serenidad, para valorar los pros y los contras de toda relación y alcanzar así una comunicación más efectiva.

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