la tribuna

Antonio Ávila Cano

Es la I de Investigación, no de Ignorancia

HASTA bien entrado el siglo XIX, la aplicación de sangrías fue una práctica médica generalizada cuando no se sabía qué tratamiento aplicar al paciente, a pesar de que sólo conseguía acabar con las pocas fuerzas que conservaba el enfermo. Me preocupa que el nuevo Gobierno de España aplique este mismo tratamiento a la economía española y cómo pueda afectar esto a Andalucía, pues se ha impuesto el recorte por estrategia y el médico parece haber olvidado que su prioridad, además de aplacar la fiebre, es conseguir que el enfermo vuelva a andar, fortalecido, cuanto antes.

A principios de los años 90, el grupo musical cordobés Pabellón psiquiátrico nos recordaba con ironía la ambivalencia del significado representado por las iniciales... En ese caso, era la G. Hoy me quiero referir a la I. A la de Investigación, a la de I+D; no a la de Ignorancia.

En Andalucía, en el marco de la Concertación Social, hemos afrontado esta crisis atendiendo tanto a sus efectos como a las causas que nos han llevado a ella. Hemos tenido que tomar también medidas difíciles para cumplir con los objetivos de reducción de un déficit que no ha sido causa sino, precisamente, consecuencia de la crisis. Pero lo hemos hecho teniendo en cuenta tanto los costes como los beneficios económicos y sociales que tendrían en nuestra recuperación económica, compatibilizando el saneamiento de las arcas públicas con la recuperación competitiva de nuestro tejido productivo.

Por eso, el Gobierno de José Antonio Griñán ha priorizado las políticas de Investigación Científica y Tecnológica, de I+D, que han tenido incrementos significativos en los presupuestos andaluces. A pesar del ajuste general. Precisamente por la crisis.

En estos momentos, nuestra comunidad autónoma tiene en el aire la financiación estatal dirigida a programas y proyectos de I+D+i, como Innoempresa (con impacto en la provincia de Sevilla), Reindus (en Cádiz y Jaén), Innplanta (Málaga, Granada y Sevilla), Miner (Córdoba) o Interconecta (Sevilla). Incentivos a la innovación y proyectos estratégicos, como el Centro de Vuelos No Tripulados del Arenosillo (Huelva), el Anillo Ferroviario de ADIF (Málaga) o actuaciones en los sectores agrícola y energético (Almería).

Están en juego programas fundamentales para nuestra estrategia de reconversión industrial de sectores tradicionales y de impulso de nuevos sectores, como las energías renovables, las ecoindustrias, las TIC, la biotecnología o la industria aeroespacial. Recursos fundamentales para el cambio de patrón productivo que necesita Andalucía. Para que nuestra economía sea más fuerte, más sostenible.

Muy probablemente, Carville, el estratega de campaña de Clinton, hoy cambiaría su "es la economía, estúpido" por "es la I+D, estúpido", consciente de que frenar esta estrategia de cambio productivo supondría hipotecar nuestro futuro y malgastar el esfuerzo inversor, público y privado, que hemos realizado durante estos años: en la última década hemos multiplicado por cinco la comunidad científica andaluza. Tan sólo en esta legislatura hemos financiado proyectos de investigación por 500 millones de euros.

Hemos creado entornos productivos donde se fomenta la conexión entre ciencia y tejido económico. Entre universidad y empresa. En nuestros 11 parques y 26 centros tecnológicos operan más de mil empresas, que ejecutan el 40% de las inversiones privadas en I+D+i registradas en Andalucía. Estos entornos se han convertido en auténticos motores de desarrollo donde, a pesar del contexto económico adverso, ha aumentado la facturación (más de 4.000 millones de euros), se crea empleo de alta cualificación (más de 34.000 empleos) y aumenta la productividad.

Nuestros parques han sido los más dinámicos y competitivos en la concurrencia a la convocatoria de estos fondos y han liderado la captación de recursos en los últimos años (un 49% del total de los fondos con 105 millones de euros en 2011 y 432 millones entre 2008 y 2011, procedentes del Plan Nacional de I+D+i).

Este esfuerzo inversor de nuestra comunidad autónoma por la I+D+i se ha reflejado en las últimas estadísticas del INE. Entre 2009 y 2010, en plena crisis, la I+D creció en Andalucía un 12%, mientras que en el resto de comunidades autónomas descendió. Y en 2010 el sector privado andaluz redobló su esfuerzo innovador, al invertir un 3,4% más (1.042 millones de euros) que el año anterior, mientras que a nivel nacional se produjo un descenso del 8,3%.

Si Andalucía es la que más aprovecha estos recursos, será la más afectada por el recorte porque buena parte de los proyectos dependen de recursos estatales que están ahora en revisión. ¿Cómo?, ¿qué va a ocurrir ahora con toda esta trayectoria de esfuerzo público-privada, de colaboración entre administraciones, de optimización de recursos? Espero con interés conocer el alcance de estas decisiones, por parte del ministro de Economía y Competitividad, como he solicitado.

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