La ciudad y los días

Carlos Colón

Kubrick en calle Canalejas

YA que, según dicen los de Davos, los economistas, los banqueros, los empresarios y cuantos no ven la realidad a través de las gafas valentinas del optimismo chiripitifláutico de ZP, parece que nos vamos al cuerno por el camino más corto -"El Gobierno ya no descarta alcanzar los cuatro millones de parados tras la subida de enero", decíamos ayer en primera página-, en Sevilla nos hemos preparado para el apocalipsis futurista y para el batacazo económico que nos va a dejar viendo estrellas recreando el universo de Stanley Kubrick allí donde estuvo el Hotel Colón. Sí, me refiero al antiguo hotel de los toreros que se asoma por encima de los altísimos tejados de la Magdalena -véanlo desde la desembocadura de Mateo Alemán comiéndose a la parroquia, sin que el Bueno de Bernardo y su alegre Comisión de Patrimonio se den por enterados- para dejar claro que en esta ciudad protección del patrimonio y respeto al entorno histórico son palabras que carecen de significado.

Viendo las muchas y excelentes fotografías del reformado hotel que aportaba nuestra edición digital, me parecía regresar al cine Lloréns del 69 y al Bécquer de la Transición para volver a ver 2001: una odisea del espacio y La naranja mecánica. Vean ustedes las fotografías, o pásense por allí, y me dirán si la decoración tipo "interiorismo atemporal, no minimalismo que aburre" -decorador dixit- no les recuerda el dormitorio del final de 2001 en el que el astronauta, convertido en una pasa, se enfrentaba al monolito que nunca tocó nuestro alcalde; o si el vestíbulo no se parece al Dorova Milk Bar de La naranja mecánica; y si, en vez de matadores con coleta y traje de luces, no parece que ahora vayan a salir de su vestíbulo kubrickianas criaturas con mono blanco, botas, protector de partes íntimas, bombín, bastón y pestañas postizas en un ojo.

Al igual que de ese otro hotel de vestíbulo multicolor de la calle Alemanes parece que va a salir la filmografía completa de Bob Fosse -con Liza Minnelli al frente- haciendo retorcidas coreografías, del ex Colón se diría que van a salir Malcolm McDowell, Keir Dullea y hasta Jack Nicholson -El resplandor: otro Kubrick (¡y hostelero!) que se nos había escapado- persiguiendo a esa paz Paz Padilla del cine de autor que se llamaba Shelley Duvall. ¿Será esto a lo que se refieren nuestros munícipes con lo de poner Sevilla de cine? Servidor, que como ustedes saben es rancio y reaccionario, se queda con el elegante regionalismo del Alfonso XIII en el que se rodó Lawrence de Arabia y pernoctaron -¡ay omá, qué ricas!- Rita Hayworth, Ava Gardner y Sofía Loren.

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