Visto y Oído

francisco / andrés / gallardo

'Lujurilla'

ENTRE Gran Hotel, Velvet y La embajada, tres ficciones de Bambú para Antena 3 que siguen un patrón similar, el contexto común son espacios lujosos emborronados por las luchas subterráneas. La cochambre, el odio o la ambición, se esconden bajo la apariencia de brillos, lujurias, chicos y chicas estupendos, que son el vehículo para conducirnos por las intrigas. El efebo Maxi Iglesias es ejemplo de ese juego de maniquíes, troquelado, que igual puede estar ambientando en un hotel deciminónico, unas galerías madrileñas en un franquismo invisible, o una embajada exótica en el mundo actual de tipos corrputos y ética corrompida. Todos son elementos de rango macguffin para insistir una y otra vez que por el dominio, la pasta y la carne (como constata ese adagio conocido de los atributos pectorales y las carretas) se mueve todo el mundo, aunque alguien no quiera reconocerlo. Underwood, el de House of cards, resume su excepcional exponente ficticio con esa frase de "todo tiene que ver con el sexo, menos el sexo, que está relacionado con el poder".

La embajada es una versión hispánica y telenovelera de House of cards con notables interpretaciones como las de Belén Rueda, Abel Folk (el embajador), Carlos Bardem (ese factótum que todos conocemos en la fontanería política o empresarial) y Raul Arévalo (simplemente, el ladino). Sobre estos cuatros roles giran el resto de intrigantes e intrigados, con Alicia Borrachero dispuesta a arrancar las entrañas de sus frases. A El Ministerio del Tiempo le ha salido un rival bien difícil en la noche del lunes, como todos sospechábamos. Bambú repite esquemas, cánones y muchos de sus actores para crear un armazón vistoso en lo estético e inquietante en lo narrativo.

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