DIARIO DE PAQUILLO

Por Francisco Fernández Peláez · Marchador

Menudo viajecito

EL de ayer fue el típico día de aeropuertos y aviones obligado para llegar al mundo oriental. Como el año pasado por estas fechas hice el mismo trayecto opté por tomármelo con calma. Con tanta calma, que olvidé la acreditación en el coche y tuvieron que subírmela al avión los guardias de seguridad del aeropuerto. Con todas mis zapatillas metidas en una pequeña mochila (todavía no sé cómo logré cerrarla) en forma de equipaje de mano, me paseé por los aeropuertos de medio mundo. Sin soltar ni un momento la bolsa de mis zapatillas volé de Granada a Madrid, luego a París y de Tokio a un aeropuerto secundario de Japón donde cogí un tren a Matsue. Toda una aventura junto a mi fisioterapeuta, Juan Luis Balboa, que me acompañará en la experiencia Olímpica. En Matsue compartiré entrenamientos y muy buenos ratos con mi amigo Robin (Robert Hefernnan) y con los componentes de la selección irlandesa de atletismo que el año pasado se alojó en esta pequeña región japonesa. Allí la comida es buena, la hospitalidad que la gente muestra con nosotros es increíble y sobre todo la tranquilidad que tenemos a la hora de entrenar se agradece en estos días.

El domingo de buena mañana, cuando salí de casa con la maleta a cuestas, me asaltó la misma sensación de todos los años: Ahora sí que es verdad que llega mi momento. Cada año cuando me marcho de mi Guadix natal me viene a la mente la imagen de mi regreso, me veo entrando a casa de vuelta y siempre me asalta la misma duda: ¿Volveré con alguna medalla? Espero que sí. Durante unos segundos me pongo algo nervioso y siento un suave cosquilleo en el estómago. Es un instante, pero siempre, cada año, me ocurre.

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