La ciudad y los días

carlos / colón

Miedo, tengo miedo

POR Rocío Jurado le cantaron un millón de españoles a Podemos: "Miedo, tengo miedo, miedo de votarte. Miedo, tengo miedo, de perderme. Sueño noche y día que sin futuro me quedo. Tengo, vida mía, miedo, mucho miedo. Tiemblo de verte en La Moncloa y tiemblo si en el Ayuntamiento te veo". Y no votaron a la confluencia populista-comunista urdida por Anguita de Unidos Podemos.

Se habla y escribe mucho del miedo estos días. Unidos Podemos le achaca su derrota: hemos perdido porque le han metido miedo a un electorado crédulo. Si el miedo guiara a los votantes jamás habría ganado el PP; porque tanto el PSOE como C's y Podemos llevan meses azuzando el miedo al PP en general y a Rajoy en particular: votarles supondría el fin de la sanidad y de la educación pública, el desarrollo de malvadas políticas calculadas para generar sufrimiento y desigualdad, el desamparo de los más vulnerables y el blindaje de los más ricos y poderosos, la conversión de la corrupción en programa de gobierno, la dependencia servil de una UE despiadada… Todos estos males, nos han dicho machaconamente una y otra vez durante meses, nos sobrevendrían si se votaba al PP, único partido crecido en votos y escaños. Y los españoles les dieron aún más votos que en diciembre. Por lo visto lo del miedo no funciona.

Sí que lo hace el sentido común democrático que no desconoce lo que Podemos hace cuando llega al poder (por eso han perdido 200.000 votos en las ciudades donde gobierna), la lección de la trampa populista en la que han caído los británicos, las declaraciones de sus líderes durante la campaña y sus estratégicos cambios de ideología, y la rica hemeroteca y videoteca que atesora sus declaraciones populeninistas que desenmascaran la superchería socialdemócrata tras la que han querido encubrirse. Y si hubo miedo, fue ese miedo sano -puro instinto de supervivencia democrática- que hizo a los franceses de izquierdas y de derechas cerrar filas para bloquear al Frente Nacional. En España el 26-J fue algo así como una segunda vuelta del 20-D: entre una y otra las fuerzas de Unidos Podemos perdieron más de un millón de votos.

Y si hubo miedo, los electores deben haber respirado aliviados por haberle negado a Unidos Podemos el sorpasso y La Moncloa al leer que un militante de Podemos, número 13 de la lista por Cádiz, le dijo al portavoz socialista que iba a tener que llevar escolta.

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