La ciudad y los días

Carlos Colón

Noches en los jardines del Alcázar

EL próximo miércoles se inician las Noches en los jardines del Alcázar, una propuesta tan inteligentemente dirigida al uso y disfrute de uno de los más bellos espacios de la ciudad; tan bien programada en su unión desprejuiciada, pero atenta a la calidad, de música antigua, clásica, de cine o étnica; tan excelentemente diseñada por Miguel Ángel González y gestionada por Actidea; tan meritoriamente patrocinada por el Ayuntamiento; y tan bien acogida por los sevillanos, que se diría que no es cosa de la Sevilla que es, sino de la que podría y debería ser si estuviera bien gobernada, contara con una sociedad más despierta y tuviera públicos dispuestos a apoyar propuestas tan inteligentes como esta.

Si creyera que Sevilla estaba del todo condenada, que no podía dar más de sí, que es imposible impedir que la sigan destruyendo o que en ella crezca una minoría con vocación de mayoría que ame la cultura sin prejuicios en cualquiera de sus manifestaciones antiguas o presentes, clásicas o modernas, sevillanas o del mundo, literarias o musicales, pictóricas, arquitectónicas o urbanísticas, no seguiría criticando, protestando, quejándome o hasta llorando al ver los desmanes, pasividades y vacíos culturales que a diario nos achican a todos al achicar la ciudad en que vivimos. Pero hay una esperanza porque, como Lawrence de Arabia decía al fatalista Sherif Ali, nada está escrito. La programación recién anunciada del Maestranza, las cuatro grandes librerías abiertas estos últimos años en el centro, la vida totalmente consolidada de la Real Orquesta Sinfónica, la vida aún joven de la espléndida orquesta barroca o programas como estas Noches en los jardines del Alcázar son realidades espectaculares tras las que se ocultan los cotidianos esfuerzos docentes, divulgativos, investigadores o de gestión que las hacen posibles.

Usar culta y cívicamente la ciudad es una meta apenas conseguida en Sevilla. En mis años romanos vi nacer el Estate Romano, siendo alcalde el historiador del arte Giulio Carlo Argan, primero como proyecciones en recintos históricos (inolvidable la del Napoleón de Gance presentado por Coppola en los Foros Imperiales) y conciertos en las iglesias de una Vía Giulia alumbrada por las llamas de las fiacoli. Treinta años más tarde ofrece dos mil espectáculos a lo largo de cuatro meses en los Foros Imperiales, el mercado de Trajano, las termas de Caracalla, las Escuderías del Quirinal o la Villa Adriana de Tivoli. Ojalá el éxito de las Noches en los jardines del Alcázar ayude a abrir el camino a usos cultos y cívicos de los espacios sevillanos.

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