la tribuna

Rafael Rodríguez Prieto

'Omertá' política

SE imaginan las caras de los desahuciados por Bankia de sus casas? Las familias, ahogadas por el paro, tratan de renegociar la cuota de su hipoteca. La respuesta es siempre negativa. Los bancos prefieren quedarse con las casa aun a sabiendas de que la gente se queda sin techo y sus balances se nutren de viviendas desocupadas. Aquí no ha sucedido como en Irlanda, donde hubo una bajada real del precio de la vivienda. El nuevo gestor de Bankia señala ufano que no van a devolver nada. Va a crear valor. ¿Y si no lo hace? Muchas familias desahuciadas hubieran querido para sí la misma y ventajosa lógica. Nuestros políticos distinguen bien entre aquellos de los que toman los votos y de los que toman los euros. Unos son prioritarios y otros no; para eso lo acaban de escribir en la Constitución.

No teníamos el sistema financiero más sólido del mundo. Algunos lo sabían, pero no asumirán ninguna responsabilidad. Lamentablemente esto no es Islandia. Nadie entrará en prisión y si se intenta se le indultará, como hizo con cierto banquero el gobierno del PSOE con la complicidad del PP. Son tantos y tanta la infamia... La factura la pagarán los niños españoles. España, el Estado de la UE en que los índices de pobreza infantil no dejan de crecer; España, el país que destruye su futuro ignorando el I+D y deteriorando su educación e investigación. Pero aquí lo importante es pagar el ladrillo de banqueros y acólitos del poder. Se les amnistía un día y al otro se pone el presupuesto a su servicio. Por si esto fuera poco, la Agencia Tributaria cuenta tan sólo con cerca de 28.000 efectivos, mientras en Francia hay 150.000. El fraude fiscal, una vez más, de los que no tienen problemas para llegar a fin de mes, se ve apoyado implícitamente por esta negligencia y por una sistema tributario que con las sicav beneficia de forma descarada a los mismos.

Como decía Shakespeare, "la memoria es el centinela del cerebro". El Gobierno de ZP ya regaló una buena cantidad de dinero a los bancos con la promesas de que todo quedaría niquelado. ¿Recuerdan Caja Castilla la Mancha? Como la película de Woody Allen, Toma el dinero y corre, pero con sueldazos de millones de euros pagados con cargo al presupuesto público. Pues con Bankia algo similar. JP Morgan asesoró a Bankia en su salida a Bolsa. Bankia salió a 3,75 euros y meses después elevó le precio a 3,80. Esta semana, ha sido de las primeras casas de análisis en recortar su precio a 0,31 euros. ¿Seriedad reñida con rentabilidad? Curioso. Pero hay más. Ahora nuestro ministro ex Lehman Brothers decide contratar para valorar Bankia a Goldman Sachs. Lo que faltaba. Goldman es esa empresa que se dedicó un tiempo a gestionar la entrada de Grecia en el euro. Goldman es también una de las inspiradoras de la especulación sobre los alimentos que condena al hambre a millones de personas. ¿Para quién trabajaba el actual presidente del Banco Central Europeo? Correcto. Ahora, encima, le pagaremos una asesoría con nuestro dinero.

Ante la magnitud de la situación, el Gobierno le prometió recientemente a la UE que dos entidades extranjeras auditarían las cuentas de los bancos españoles.¿Para qué pagamos el Banco de España? ¿Quién en la UE responderá de las pruebas de estrés que se hicieron a los bancos no hace tanto tiempo? ¿Y las repetidas cumbres que no han servido más que para ir quebrando el Estado de bienestar? Nadie ni en España ni en la UE parece ser responsable de nada. Para colmo una de estas supuestas entidades privadas e independientes calificó en 2006 a uno de los bancos irlandeses quebrados como la "mejor entidad bancaria del mundo". Con esas credenciales no hay que preocuparse. No hay duda, nuestros médicos, profesores o administrativos tienen la culpa de todo. Está claro.

Nuestros políticos y los de la UE son parte de un círculo cerrado y endogámico dedicado a ocultar a los ciudadanos una obviedad: esto es el gobierno de un sistema financiero cuya única lógica consiste en ganar cada vez más al precio que sea. No hay razones. Sólo el dinero y el beneficio. Si para eso deben desaparecer servicios públicos, adelante; si para eso debe reprimirse a los ciudadanos, no hay problema. ¿Transparencia? No, España va bien.

Hace poco se detenía a una red dedicada a comprar bienes de lujo con el dinero que debía ayudar a los empobrecidos de África. En los correos electrónicos la Policía detectó que estos sujetos se reían de los empobrecidos y los despreciaban con términos como negratas. Tengo la sensación de que los que cobran esos sueldos multimillonarios y actúan casi impunemente nos califican de la misma forma a la mayoría de los ciudadanos europeos. Sólo debieran saber una cosa: hasta los esclavos tienen sus límites.

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