Visto y oído

Antonio Sempere

Portillo

EN su visita a En noches como ésta Blanca Portillo fue muy clara con Juan Manuel Lucas. Su compañero Lluis Homar y ella en ningún momento arremetieron contra la Academia de Cine de España por no incluir en su terna de seleccionadas a los Oscar la película Los abrazos rotos.

Tal y como explicó Blanca Portillo sin perder la compostura (aunque imagino su malestar durante los días en que se leyeron esos titulares tan escandalosos que afirmaban que los actores españoles estaban molestos por la decisión de la Academia) fueron algunos periodistas americanos los que en una rueda de prensa preguntaron explícitamente qué opinión les merecía la exclusión de la película de Almodóvar de la carrera hacia los Oscar por parte de la delegación española.

Y claro, qué iban a decir. Que era una pena que no estuviese seleccionada. Que era una muy buena película. Que se trataba de un trabajo con suficiente peso. Y que se merecía estar ahí. Los titulares que arrojaron las agencias, y a partir de ahí los diarios más variopintos generaban la polémica. Actores enfrentados a la Academia, y cosas por el estilo.

Cualquier lector formado, que supiera de qué iba el percal, olería a una legua que se trataba de una respuesta inducida. Que nos encontrábamos ante el enésimo caso en el que el periodista formula una pregunta, el entrevistado contesta sí o no, bien o mal, y la pregunta del periodista se convierte en titular a cuatro o a cinco columnas puesto en boca del entrevistado. Blanca Portillo, con una sonrisa en los labios, porque estaba a gusto, porque era la invitada y porque Lucas le sacó hasta una foto trucada con el Teatro de la Comedia bautizado con su nombre, no lo pudo explicar mejor.

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