la esquina

José Aguilar

Rajoy refuerza a Arenas

TRES ministros andaluces en un Gobierno de trece -más el presidente- son muchos ministros. Se nota a la legua que hay a la vista unas elecciones autonómicas que Rajoy considera muy importantes. Ganarlas supondría algo más que completar el poder territorial del PP: arrebatarle al PSOE su último bastión, el símbolo de una hegemonía inconmovible desde que en este país se pudo votar (1977).

Se nota también la enorme influencia de Javier Arenas en el Partido Popular. Arenas ha salido bastante reforzado con la composición de este Gobierno. Se trajo a Cristóbal Montoro como cabeza de lista de Sevilla -en competencia directa, que perdió, con Alfonso Guerra- y ahí está Montoro, una de los dos cabezas económicas del Gabinete. Promocionó, de la mano de Soraya, a la onubense Fátima Báñez como ministra de Trabajo, y con el jerezano Miguel Arias, que vuelve -como el turrón, por Navidad- a su casa de Agricultura, tiene bastantes afinidades.

Se ha comentado menos, y también tiene su trascendencia, que a Ana Mato, ministra de Sanidad y Servicios Sociales, la rescató Rajoy en 2004 por consejo de Arenas como vicesecretaria de Organización y ha sido la responsable de la campaña electoral más exitosa de la historia del PP. Y que José Ignacio Wert, el sociólogo independiente que se ha hecho cargo de Educación, Cultura y Deportes, es amigo de muy antiguo de Arenas, con el que coincidió en el minúsculo y democristiano Partido Democrático Popular, luego disuelto en AP.

En fin, que el 38% del primer Gobierno de Rajoy -dejando aparte a Rajoy- mantiene vínculos muy estrechos con el candidato popular a la Junta de Andalucía. ¿Es o no es influencia? Ya sabemos que el presidente ha formado un equipo pensando en la competencia personal y profesional de los elegidos, sin cuotas de género ni territorios, de amigos y leales que no le fallaron durante su travesía del desierto, pero su apuesta andaluza es evidente, y se explica por esa doble causalidad: por las elecciones andaluzas a la vuelta de la esquina y porque Javier Arenas, desde que desembarcó hace veinte años en el PP andaluz sustituyendo a Gabino Puche a pesar de su origen sin el marchamo de pata negra de Alianza Popular, ha trabajado bien en los gobiernos de Aznar y en la organización del PP, donde ha tejido relaciones multilaterales potentes que ahora confluyen para favorecerle. En realidad su único fracaso ha sido, reiteradamente, en tierra andaluza.

Rajoy trata precisamente de que no fracase más en Andalucía. Poniendo estos ministros que comentamos y -ya se verá- dejando los recortes más drásticos para después de los comicios de marzo. Intentando cortar, pues, las últimas esperanzas de Griñán.

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