la otra tele

Hyde /

Un Reality-Geographic de miedo

CUENTA la leyenda urbana, que le hizo una impagable promoción a ese éxito mayúsculo de taquilla que fue Actividad Paranormal -costó 15.000 dólares y recaudó 193 millones en todo el mundo-, que Steven Spielberg se llevó una copia de la cinta a casa para verla tranquilo y decidir si quería distribuirla y financiarla a través de su estudio Dreamworks. Y el Rey Midas de Hollywood no sólo pasó mucho, mucho miedo -como todo el que la haya visto y tenga un mínimo de sangre en las venas-, sino que se quedó aterrorizado cuando poco después de visionarla la puerta de su dormitorio se cerró sola desde dentro y tuvo que venir un cerrajero a abrirla. Spielberg, dice el relato, estaba convencido de que la cinta estaba poseída, pero también enamorado de la película de Oren Peli. El resto es historia. Las dos secuelas (y se ha anunciado una cuarta) también han arrasado en los cines y hecho ricos a sus productores.

Ahora, el ya no tan joven Peli se ha embarcado, con Spielberg en la producción, en la serie The River, estrenada la semana pasada por la cadena ABC con un doble episodio dirigido con tino por el español Jaume Collet-Serra (Sin identidad, La casa de cera, La húerfana). La nueva obra, que pinta bien y muy por encima de las morrallas televisivas que nos ha entregado la factoría de Spielberg este año (Terra Nova y Falling Skies) la ha definido a la perfección el mejor analista de series patrio, Alberto Nahum: una mezcla de Apocalypse Now, Lost y Cloverfield. También es un cóctel de terror, documental y reality, que tan estupendamente se le ha dado a Peli con su franquicia cinematográfica. El argumento no es un dechado de originalidad, pero los ingredientes mezclan bastante bien. Un ambientalista de fama mundial, que en los últimos 20 años se ha dedicado a recorrer el mundo en su barco grabando una especie de reality-national geographic con su hijo y su mujer, se pierde en el Amazonas cuando viajaba sin ellos. La misión de búsqueda nos embarca en zonas poco pisadas antes por el hombre, donde parece reinar algo similar a Smokey, el dichoso humo negro de Lost.

Espíritus, santería, muñecos colgando. The River no se llevará premios, pero si su objetivo es dar miedo, lo da. Hay que verla a oscuras.

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