hoja de ruta

Ignacio Martínez

Récord de edad

ESTAMOS tan dominados por la depresión, que se nos escapa la oportunidad de ser felices. Les cuento un caso que estimula las ganas de enfrentarse a la vida con optimismo. El protagonista es un sujeto excepcional. Se llama Robert Marchand. Es francés, mide poco más de metro y medio, y pesa unos cincuenta kilos. Pero el más relevante de sus números es su edad: 100 años tiene el tío. Hace un par de semanas ha batido el récord de la hora en bicicleta para mayores de un siglo, con 24,25 kilómetros, en un velódromo de pista cubierta que tiene la Unión Ciclista Internacional en la localidad suiza de Aigle. El récord para profesionales en lo mejor de la edad, que en su día tuvo Indurain, está en poco más del doble, 49,7. Así que la cosa tiene su mérito. Cualquiera se refiere a tamaño deportista como el anciano.

Al término de su hazaña, el menudo Marchand bajó de su bici tranquilamente y declaró que podría haber rodado otra hora más, pero que le habían recomendado que no pasara de las 110 pulsaciones por minuto, y que ¡no quería forzar! Y total, que tampoco se sentía un campeón, que lo había hecho para celebrar sus cien años de vida. En realidad llevaba nada menos que 80 años sin rodar en una pista y entrenó en la de su récord cuatro días antes del evento, para acostumbrarse al piñón fijo.

Marchand es un personaje. Practica la gimnasia a diario. Y tiene varias marcas ciclistas. Ha participado en muchos eventos ciclo deportivos en Francia, una montaña lleva su nombre y con casi 90 años estableció un registro de 36 horas en el trayecto de 600 kilómetros de Burdeos a París. ¿Cuál es su secreto? Dice que jamás ha cometido abusos, no fuma y nunca ha sido bebedor. Su único exceso ha sido el trabajo; se retiró a los 89 años. Una edad que por muy mal que se pongan las cosas está por encima de la edad de jubilación de la próxima generación de europeos. Para durar y estar de buen uso, aconseja tanto a jóvenes como mayores hacer ejercicio todos los días.

La esperanza de vida en España ha pasado de menos de 70 años hace medio siglo a más de 80 en la actualidad. Hay además de deporte muchas otras actividades sanas y baratas, adaptables a los tiempos, que se pueden practicar a cualquier edad. Un libro, un paseo, una conversación son un soplo de energía; como oír la radio, leer un periódico, ver un buen programa de televisión o fomentar las más diversas aficiones. Ocupaciones, como diría Marchand, que pueden desarrollar tanto jóvenes como mayores, y no sólo les ayudarán a tener una vida interesante, sino a pensar menos en la ruina nacional. Y así, de camino, mejorar sensiblemente del estado de depresión colectivo en el que estamos metidos.

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