Visto y oído

Francisco / Andrés Gallardo

Recortes

AY, se me vuelven a acumular los pozís amarillos en la pantalla. Decíamos ayer que la empatía de Sardá se estaba esfumando y ahí lo tienen: borrón y cuenta nueva. La tribu abandona el poblado. Era comprensible. Su compadre Cárdenas acaba de dejar Tal cual lo contamos, según parece porque no le va el proyecto, tan contenido. Corren malos tiempos para lírica, pero también para la televisión facilona de otra época. La caradura y el frikismo no bastan. Algo parece moverse en este mercado tan fragmentado. El público pide "otra cosa". Incluso vuelven a premiar a Tecnópolis, de lo más salvable en la parrilla de La Nuestra. Bien hecho.

Dijo un día un obispo que algunas retransmisiones cofradieras en la radio parecían estar narrando el Tour de Francia en lugar de una procesión. Eso también ocurre con algunas narraciones rocieras de Canal Sur. Esta semana toca ventolera, sol sofocante y romeros arriba y abajo en esta Andalucía que se sostiene a sí misma, consolándose de todas las crisis. Las carretas y esos peregrinos eufóricos, gritones y palmeros se convierten en el paisaje de todos los directos en la cadena autonómica. Y para sazonar la espera ahí está el día de la marmota de los chistes de María del Monte, erre que erre sobre tópicos y graciete, y Cuidado con el "age", todo un síntoma en el nombre del culebrón de la sobremesa para lo que sobreviene después.

Griñán prepara un guiso audiovisual diferente. En una futura cadena pública andaluza reformada, tal vez sin publicidad, los cutresketches sobre chroma y los seriales hispanos sobrarán. La pelea por los puntos de la audiencia también. Y esperemos que, ya que la Champions nos costará una pasta, en Canal Sur nos la narren mejor, y la maltraten menos, que en Antena 3.

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