Vis+to y oído

Antonio / Sempere

Sampedro

JOSÉ Luis Sampedro e Iñaki Gabilondo sentados frente a frente. Una mesa circular, un fondo negro aséptico y una iluminación que resalta las expresiones de los conversadores. De dos buenos conversadores con cuarenta y cinco minutos por delante para charlar sin prisas, lo cual, teniendo en cuenta los ritmos que imprime la televisión, es una rareza. Sobre la mesa no hay ni un papel, ni una nota, ni un elemento que distraiga la atención. Tampoco se usan pinganillos. Así es el programa titulado Iñaki, de Canal +. Quintaesencia de la televisión.

La primera entrega estuvo protagonizada por Mario Vargas Llosa. A la segunda acudió un joven de 94 años llamado José Luis Sampedro. El escritor revindicó el derecho incuestionable a vivir, y a vivir en plenitud. A vivir con un amor que va más allá de lo sexual y lo amistoso. Qué entiendes entonces por amor, insistió Gabilondo. Sampedro insistió en su idea central. El amor hacia uno mismo, que es tanto como estar obligado a sacar lo mejor de sí, a ser coherente, y, como en el caso del economista y profesor, a aprender a decir no a tantas cosas.

A lo largo de su conversación, José Luis Sampedro explicó su itinerario vital, y cómo decidió apearse del sistema. "Pero si con los griegos ya me basta para pensar y vivir; lo que vino después me sobra". El profesor definió la docencia con dos términos de Juan de Mairena: amor y provocación. Amor hacia sus alumnos y agitación para mantenerles el espíritu crítico.

A sus 94 años, afronta el resto de su vida a la manera de Jorge Manrique, como un río cuyas aguas se van amansando antes de llegar al mar. En paz. Con la sensación de haber vivido mucho. Así es este maestro.

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