Visto y oído

Francisco / Andrés Gallardo

'Sharosos'

CON el fin de Aquí hay tomate Telecinco simplemente preserva una marca. No arroja por la borda ni un programa ni un estilo. A estas alturas la televisión comercial en España no va a cambiar de rumbo de un día para otro, ni siquiera cuando una referencia baja varios puntos de share. La bajada del Tomate ya la diseccionamos en las páginas de este periódico hace cuatro meses. Los resultados de audiencia no son sólo clasificaciones ligueras, de cifras y letras, sino que dibujan a medio plazo las estrategias de los canales. Nunca desdeñen lo que desglose un audímetro. Lo que dice Sofres va a misa todos los días y en todos los despachos. Y provoca cataclismos como el de esta semana, a modo de Íbex telúrico. Nuestros canales son la mar de sharosos, dependen de las cuotas, incluso los públicos.

Lo que ha sorprendido en el caso de la hortaliza sangrante es la antelación de su cese, no su probable batacazo de la parrilla, barruntada cuando hace un mes, con gran autobombo, desde Telecinco se anunció que "se había reinventado". Aquí hay tomate, un caballo con la pata medio rota, muere matando. Apelando a la Pantoja hasta el último minuto, antes de que la bala les descerraje la sien publicitaria. El estilo tomatero, de acoso, hachazo y posterior venta de la mercancía al más puro trilero, perdurará con ansias en determinados programas dedicados al corazón y a la "realidad social". El Tomate, que ya era una lata, sólo se ha caído de la estantería. Bien lo sabe Jorge Javier, que la misma noche del óbito estaba con la destetada Sara Montiel.

Mientras, ay, ay, ay, hemos finiquitado un lustro tomatero, el programa cardiosaludable Contraportada ha superado sus diez años sonrosados. Ayer se llevaron un buen rato con un reportaje sobre el príncipe de Asturias con el rótulo de "Felipe VI". Parece que hay ganas de abdicación en Canal Sur.

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