Punto de vista

josé Ramón / del Río

Sucesiones en Andalucía

NO es la primera vez que dedico mi columna semanal al trato injusto que sufren los andaluces, en relación con casi todos los españoles, a la hora de heredar. No todos, solo los que su causante esté empadronado en Andalucía, porque aunque su causante sea más andaluz de nacimiento y sentimiento que la propia Susana Díaz, si está empadronado en cualquiera de 13 de las 17 autonomías que prácticamente han suprimido el Impuesto de Sucesiones e incluso el de Donaciones, no abonará prácticamente nada por estos tributos. Si en 2014 se habían producido 5.400 renuncias a heredar, porque suponía pagar más de lo que se recibía, en 2015 se han producido 5.917 renuncias y como la anunciada rebaja del Impuesto, que necesita que se publique en el BOJA, no tendrá lugar, como pronto, hasta 2017, la cifra puede aumentar, porque los valores catastrales y los coeficientes multiplicadores que emplea la Junta no disminuyen, sino que suben. La cifra que no se puede dar por falta de certidumbre es el número de los andaluces que, teniendo un domicilio en cualquiera de las autonomía exentas del impuesto, se han empadronado allí y también allí tienen su actividad económica.

C's, entre otras condiciones para la investidura de doña Susana, puso como condición que aquí también desaparecieran esos impuestos. Como dijo su líder en Andalucía, había que tomárselo con calma. Parece que lo conseguido (cuando lo publique el BOJA) es que el mínimo exento actual de 175.000 se eleve a 250.000 euros por heredero; entre 250.000 y 350.000, 220.000 estarán exentos y también el 99% de las explotaciones agrarias. Desparece la tremenda injusticia de que, superando en un euro el mínimo exento, se pagaba por todo. Aún así, en Andalucía se paga más por este impuesto que en cualquier otro lugar de España, pero menos da una piedra. En todo caso, es muy conveniente no morirse hasta dicha publicación si no se le quiere hacer una faena a los herederos.

Nuestra presidenta critica el circo montado en torno al gravamen, refiriéndose a la recogida de firmas que realizó el PP pidiendo la igualdad de trato. Fueron unas 327.000 firmas y me parece un número reducido. Ni a mí ni a nadie que conozca le han pedido su firma. Tanto a la presidenta como a su vicepresidente les ha salido el ramalazo demagógico: "Es que los ricos no quieren pagar nada". De aquí, los ricos, ricos, hace mucho tiempo que se fueron, porque tenemos la mayor presión fiscal de toda España, no solo para las rentas altas, sino también para las medias y bajas.

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