Visto y Oído

Antonio / Sempere

Virtuosos

UN reality para melómanos. Una academia de estudiantes aventajados de todos los instrumentos que conforman la orquesta. Ya lo dice el título: Virtuosos. Gente joven y no tan joven que pone empeño a aquello que ama, y una excusa estupenda para poner en marcha un formato de entretenimiento que no ofende. Hay un jurado, hay unos concursantes y hay una serie de pruebas que se deben superar, pero en ningún caso nos encontraremos con ningún atisbo de estulticia.

Más que analizar el formato, plausible en sí mismo, cabría reprochar algunos matices relacionados con el contexto. Primero, por qué se promocionó tan poco. Segundo, por qué se ha ubicado en el matinal del domingo cuando funcionaría perfectamente como formato de tarde-noche. Tercero, por qué se ha lanzado en plena temporada baja (los mediodías de los 13 domingos estivales).

Y claro está, aquí nos topamos inevitablemente con los caprichos de la parrilla. Una parrilla repleta de servidumbres, a la que solamente le faltaba esa puntilla que devino cuando, hace justo un año, un aciago día de verano, alguien desde arriba dio la orden de que había que programar, porque sí, una película de garrafón a mediodía y otra a media tarde. Películas de serie B o serie Z. Películas por lo general sin ningún interés. Cine de garrafón con toda la pinta de haber sido comprado al peso.

Si a esto sumamos que la parrilla de noche ya estaba comprometida a esas alturas con la emisión de cine digno (Historia de nuestro cine de lunes a viernes; Versión europea los sábados y Versión española los domingos) comprobamos cómo cualquier otra iniciativa no tiene cabida en la parrilla del segundo canal. Salvo que se colara en el hueco que va de las 9 a las 10 de la noche. Donde van Imprescindibles y Atención, obras.

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