Visto y oído

Antonio / Sempere

Voces

ESTÁN al frente de los programas de radio mientras sus respectivas jefas permanecen de vacaciones, pero no son sustitutos de nadie. Carles Mesa y Arturo Martín tienen más que demostrada su valía para liderar un espacio no sólo en la edición de verano sino también en invierno. Porque Mesa y Martín llevan la radio en el código genético. Los fines de semana se les puede escuchar al mando de No es un verano cualquiera y De película. Y de verdad que lo bordan.

Escucharles es quererles. Tienen la voz cálida. Emplean el tono amable como arma infalible. Entrevistan con enjundia. Y nunca se atrancan. Además, jamás alargarán innecesariamente una vocal haciendo tiempo mientras se les viene a la mente la palabra siguiente, ni subrayarán consonantes machaconamente al estilo de los comentaristas de los cien metros vallasss o el disssco.

Por si fuera poco, son humildes. Perdón por hablar en plural, como si los dos fuesen uno, aunque pertenezcan a ámbitos distintos, que Carles ejerce en los territorios de Roc Boronat y Arturo en los de Prado del Rey. Pero es que ninguno se da importancia. El otro día, Arturo ponderaba la voz de su entrevistado Víctor Clavijo como si la suya fuese cualquier cosa.

Por eso desde hace tiempo tengo la impresión de que están un poco desperdiciados. Sin duda se encontrarán muy a gusto en los equipos a los que pertenecen, pero está claro que estos copilotos se bastan y sobran para liderar algún viaje más largo, travesías en la que ellos lleven la voz cantante. Cuando escuchaba a Arturo Martín, tantos años, en Fiebre del sábado junto a Beatriz Pécker, pensaba que esa voz estaba pidiendo a gritos su propio espacio. Lo mismo pasa con Carles. Esperemos que ocurra antes de que se prejubilen. Que el tiempo corre.

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