Alto y claro

José Antonio Carrizosa

jacarrizosa@grupojoly.com

El arte de flotar

Ni en España, ni en Andalucía ni en Sevilla pasa el PP por sus mejores momentos; más bien, todo lo contrario

H A venido este fin de semana Mariano Rajoy a Sevilla con el decidido propósito de insuflar ánimos a un partido al que en los últimos tiempos parece que lo ha mirado un tuerto. Vaya semanita: con Puigdemont paseándose por la calle tras haber ganado en Alemania una batalla judicial clave para el futuro de la intentona separatista, con Cristina Cifuentes envuelta en la tela de araña de las mentiras de su pretendido máster en una universidad pública, con el Presupuesto pendiente de cuándo el PNV va a considerar cumplidos los objetivos de su chantaje, con Ciudadanos convertido ya en primera fuerza política en cualquier encuesta que se publica… La verdad es que Rajoy, al que no se le mueve un músculo de la cara incluso en las situaciones más comprometidas, no lo ha tenido fácil en la convención del PP en la que se suponía que debían ponerse las bases para taponar la hemorragia de votos que le señalan todos los diagnósticos. Si lo ha conseguido o no se verá en las próximas semanas o meses, pero la verdad es que pocas veces ha tenido el hierático presidente del PP un horizonte tan complicado.

Por si todo lo anterior fuera poco, Rajoy se ha venido a buscar ese impulso político a Sevilla, capital que lo es de Andalucía. Y ni en Sevilla ni en el conjunto de la región pasa tampoco el partido que gobierna en España por sus mejores momentos. En Sevilla acabamos de asistir a un despiadado combate a cara de perro por ver cuál de los dos sectores en los que está desgarrada la organización colocaba a su candidato a la Alcaldía. Al final, Javier Arenas le ganó el pulso a Juan Ignacio Zoido. Pero Beltrán Pérez lo tiene complicado, por utilizar un término generoso: la imagen de pugna constante, la falta durante tres años de una oposición municipal organizada y la ausencia durante todo ese tiempo de un mínimo proyecto de qué hacer con Sevilla coloca al candidato del PP en una muy mala posición de partida y deja mucho camino libre a Juan Espadas.

Algo parecido ocurre en el panorama regional. Todas las encuestas dicen que si hoy se celebraran elecciones autonómicas Juanma Moreno tendría casi imposible quitarle la Presidencia de la Junta a Susana Díaz. Lo dicen la encuestas y lo dice la también la percepción en la calle. El PP ha sido incapaz en los últimos años de construir un liderazgo sólido capaz de hacerle sombra al hiperliderazgo de los socialistas, que en Andalucía parecen vacunados contra virus tan teóricamente letales como el escándalo de los ERE o los evidentes déficits de gestión en servicios públicos esenciales.

No lo ha tenido fácil el PP en su convención sevillana. Pero, ojo, si alguien conoce bien el arte de flotar en medio de los temporales más encrespados es un gallego llamado Mariano Rajoy.

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