Cosas que pasan

Ricardo Castillejo

¿Dónde está la bata?

LINA. Nombre de tan sólo cuatro letras. Poquita cosa, ¿verdad? Pero como los aparentemente frágiles juncos de las orillas del río, más fortaleza aún tiene la poseedora de un estilo bajo el que, hace cuatro décadas ya, revolucionó el traje de gitana con un modelo imperecedero que, aún hoy, mantiene plena su vigencia. Sus mangas, sus hechuras y, sobre todo, sus impecables cascadas de volantes se han convertido en su señal de identidad y en su mejor legado.

Por eso es lógico que, después de una exitosa trayectoria en la que ha contado con clientas tan afamadas como Isabel Pantoja -de cuyo vestuario suele ser responsable-, el disgusto de esta mujer haya sido mayúsculo cuando, unos días atrás, asistió en Sevilla a la inauguración de la exposición Hombres con falda y se encontró allí con un trozo de unos dos metros -de la bata de cola de nueve- que, a petición misma del bailaor, realizó en el 2000 para un espectáculo de Joaquín Cortés. Una pieza que, para más inri, se le había atribuido en principio -según rezaba el rótulo que después se corrigió- al internacional Armani.

Claro que, si la que está en el Casino de la Exposición no es la creación completa de Lina… ¿dónde está el resto? ¿Qué ha sucedido con esa obra maestra con la que Cortés sembró tanta polémica entre los amantes del baile flamenco? Según ciertas voces cercanas a la organización de la muestra, a ellos les ha resultado imposible contactar con el cordobés quien, tras el fallecimiento de su madre, está casi desaparecido. Sin embargo, la versión de Lina es diferente pues, por lo visto, la oficina de Joaquín le ha informado de que disponen de un almacén donde se guarda todo este material y que a Roger Salas -ex agente del artista y comisario precisamente del evento que nos ocupa- se le dio permiso para, desde allí, traer la mencionada prenda a Andalucía. ¿Sabe él su desconocido paradero? Ni idea. Lo que no me cabe la menor duda es que, cualquiera que se la ponga, no pasará desapercibido y que, por desgracia, no se trata de una inocentada.

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