Editorial

El bloqueo de la nueva ronda SE-35

LA construcción de la nueva ronda intermedia de circunvalación de Sevilla, conocida como SE-35, debía de haber empezado, según el calendario que en su día aprobó el gobierno local, entre los años 2008 y 2009. De haberse cumplido esta promesa, gran parte de los tramos de dicha infraestructura viaria estarían ahora en marcha, con el consiguiente impacto en términos de empleo. Los trabajos, sin embargo, no se han iniciado todavía. La situación de parálisis de este proyecto, uno de los más importantes del Plan General de Ordenación Urbana, se debe a diversos factores. Por un lado, la lentitud con la que el Consistorio está redactando los proyectos: tiene hechos la mayoría de los relativos al arco Norte pero aún no han comenzado el resto de tramos, en especial los de índole metropolitana, cuya financiación depende de la Junta. Por otro, los informes técnicos negativos que diferentes departamentos estatales y autonómicos están emitiendo en relación a los tramos cuyo diseño ya está listo. Estos departamentos, que en su día informaron favorablemente del Plan General de Sevilla, plantean ahora condicionantes que han llevado a la SE-35 a una situación de parálisis inaceptable. Es necesario recordar a la Junta y al Estado que la construcción de esta circunvalación se costeará esencialmente con recursos privados, obtenidos como resultado de operaciones de recalificaciones urbanísticas, lo que explica que la noticia de su bloqueo haya provocado un notable enfado en la Confederación de Empresarios de Sevilla (CES) y en Gaesco, la patronal de la construcción. Esta última institución advertía ayer por boca de su presidente, Miguel Rus, que si la SE-35 no se desbloquea corre el riesgo de tambalearse todo el plan de vivienda de Sevilla, esencial en un momento de regresión económica como el actual. Lo que está en juego no es sólo el interés de los constructores, que reclaman que se construya la infraestructura que vienen financiando en al menos un 40% de su presupuesto desde 2002, sino la solución técnica más plausible y a corto plazo a la congestión de tráfico que sufre el área metropolitana de Sevilla. Motivos para defender la SE-35 no faltan. Lo que se echa de menos en la Junta y el Estado es cierta coherencia.

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