la ciudad y los días

Carlos Colón

Por el camino de las 'setas'

NO es sólo por los escándalos de los ERE, ni por las grabaciones de Invercaria, ni por lo altos cargos dignos del Scarface de Brian de Palma, ni por los cargos aún más altos que afirman "si me comprometiera con la ética, no estaría trabajando en esta organización". No es sólo por tener a Andalucía en el furgón de cola de Europa tras treinta años de gobernarla, ni por justificarse con el argumento franquista de que hoy se vive mejor en nuestra comunidad que hace tres décadas ("el Caudillo nos llevó de la alpargata al 600" se decía: también en la Andalucía de 1970 de vivía materialmente mejor que en la de 1940).

No es sólo por el socialismo Vogue -el posado de las ministras supuestamente socialistas marcó un antes y un después: a veces la estética es también ética- que puso al día el viejo socialismo beautiful people después degenerado en la cultura del pelotazo. No es sólo por la pésima gestión de la crisis -primero negada, después disimulada y finalmente mal afrontada- que agravó sus ya de por sí terribles efectos, conduciéndonos a los 5.300.000 parados y a la necesidad de tomar durísimas medidas contra las que ahora, cínicamente, protestan. No es sólo por agitar la calle con manifestaciones y huelgas generales tras no haber sabido o querido actuar en los despachos cuando gobernaban, presentando además como líder nacional a quien formó parte de aquel desastroso Gobierno.

No es sólo por estas y otras cosas, que ya serían causa suficiente para abstenerse de hacerlo, sino sobre todo por la ceguera, prepotencia, chulería, horterada, falta de consideración para con la trágica realidad actual y falta de respeto a Sevilla, por lo que no merecen que los andaluces y los sevillanos les voten. Todo esto representó para un servidor que el PSOE iniciara su campaña electoral justo en las setas de la Encarnación, símbolo máximo del desgobierno, despilfarro y arrogancia del anterior gobierno municipal.

Presentar allí su programa electoral supone, no sólo dar por bueno lo ya inmodificable, sino celebrar como un acierto y un símbolo de la Andalucía moderna que ellos dicen representar los más de cien millones de euros invertidos en esa nada puramente ornamental de pocos (y mal resueltos) usos prácticos, el descalabro de un mal proyecto que duplicó su presupuesto inicial, la arquitectura del poder que utiliza fondos públicos para sus caprichos, la catetería de quienes compran -con el dinero de todos- los espejitos y pedruscos que les venden como modernidad.

Por si no hiciera falta más, y mira que sobran argumentos tremendos, la elección del lugar de presentación de su campaña los califica.

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