Cuchillo sin filo

Francisco Correal

Los caprichos del telediario

NADIE sabe dónde están. ¿Dónde irán a parar los flecos de los años bisiestos? ¿Dónde, Proust, ese tiempo perdido? Nadie lo sabe. Como los puntos fantasmas de los empates en la liga de los tres puntos que nos dejó sin el calorcito aritmético de los negativos. Sólo vemos la punta del iceberg. El resto nos ve a nosotros. Tiempo de más, regalo del calendario, que siempre nos va quitando en esta resta que se suma a sí misma. Vivir es sobrevivir, le dicen el resto de los días a estos 29 de febrero de los años bisiestos. A cara o cruz. Como la moneda de Bardem en la película que le dio el Oscar. Lo mejor es el puzzle de los telediarios de esa jornada. Cultura. El actor Javier Bardem obtiene el Oscar al mejor actor de reparto por No es país para viejos, de los hermanos Coen. Internacional. El nuevo Gobierno cubano presidido por Raúl Castro Ruz tiene una edad media de 71 años. No es país para viejos, pensaría Reynaldo Arenas, el disidente cubano que ayudó a Javier Bardem a subir las escaleras para recoger la réplica de la estatuilla que diseñara Cedric Gibbons.

Sí es país para viejos. Esta España nuestra cuya curva demográfica se ha corregido con la nueva savia de la inmigración. Los que superan una determinada franja con calidad de vida degustan lo más parecido a la inmortalidad. He recopilado un repóker de vidas vividas, de nonagenarios en excelente estado de revista. Bisiestos de ellos mismos, porque le fueron sacando brillo a las sobras del tiempo, que tanto nos falta. Ayer vi en el mostrador del Pirula a su propietario, al dueño de este apodo, José Silva, con sus pletóricos 92 años, flamante medalla al Mérito del Trabajo. No cabía un alfiler en su local, con las galas de una tarde de toros en Écija.

Nati es apócope de Natividad. Nació el día de Navidad del año 14, el de la primera guerra Mundial. Conoció tantas guerras que no cabe tanta paz en una mujer. Con sus 93 años, ha cogido el legado de su hija Mari Carmen, que le regaló con su marcha una familia numerosa, comprometida con causas como las penurias de la gente que vive en Honduras. Nati ha tardado 93 años en aprender a decir Tegucigalpa. Nunca es tarde. Fernández pasea sus 90 años de hijo del 17, el año de la revolución rusa, por las calles de Aznalcóllar. Está vivo de milagro, porque la España del 36 era de cara y cruz. Hortensia está a punto de cumplir los 90 años y ha firmado un contrato con ella misma para llegar igual de jilocha a los cien si no la sacan de su Alameda, que se conoce como la palma de su mano. César Herrera, decano de los dentistas andaluces, cumple 98 el 18 de marzo. ¡Lo que no haya visto el cielo de su boca! Hoy, 29-F, pensará que este día es un canino superpuesto a la dentadura postiza de las calendas olímpicas.

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