PASA LA VIDA

Juan Luis Pavón

La churra lebrijana

EN la llamada naturaleza hay tal escasez de animales en libertad que en Doñana están empeñados ahora en recuperar la población de conejos. ¡Y quería Solbes que los españoles sustituyeran en su dieta otras carnes más caras por las del conejo! No hay ni para los escasos linces del Parque Nacional, ahora que comienzan a reproducirse en cautividad. Los que se ha multiplicado en los campos de España en los últimos 30 años no son los conejos, sino las segundas residencias y las urbanizaciones ilegales. Sólo en el municipio de Arahal hay más de 500 chalés fuera de juego.

En la Rivera del Huesna, en el tramo entre Cazalla de la Sierra y San Nicolás del Puerto, la Consejería de Medio Ambiente ha comenzado a repoblar sus aguas con 2.000 alevines de trucha común, procedentes de huevos extraídos a ejemplares del río Castril, en la provincia de Granada. Y en la comarca de Lebrija se trabaja para evitar la extinción de la churra lebrijana, raza autóctona de oveja del entorno de Doñana. Está incluida en el catálogo oficial de razas de ganado de España, con el grado de especial protección, al igual que la oveja colmenareña, la cabra mallorquina, el cerdo euskal txerria y el asno catalán, entre otros muchos.

Tan difícil es para los animales sobrevivir al acoso del ser humano, que en la madrugada del Domingo de Resurrección un grupo de ladrones penetró en el zoo de Guillena y robó un macho de muflón. Había sido criado a golpe de biberón en dicho recinto y le habían bautizado con el nombre de Vivo. Tiene un microchip identificativo, pero dudo que eso le salve. Es carne de cazadores furtivos, deseosos de colgar como trofeo una cabeza con hermosa cornamenta, aunque no contarán que es de un animal al que soltaron en cualquier dehesa para abatirlo con suma facilidad, pues no está acostumbrado a vivir sin muros ni vallas.

Habemus prisa para la repoblación de conejos marismeños y de churras lebrijanas, en franca minoría y desventaja. Al ritmo que va el deshielo del planeta, cuando suba el nivel del mar tendrán su habitat en el Prado de San Sebastián y en el Parque del Alamillo. Y ya no tendremos al maestro Rafael Azcona para satirizar, con otra Escopeta nacional, esa España cañí y sostenible.

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