La ventana

Luis Carlos Peris

¿Quién cree ya a José Tomás?

PARTIENDO de la premisa indudable de que los toros no es el pan ni la luz, que no se trata de un artículo de primera necesidad y que el espectáculo lo organiza una empresa privada sin nada que ver con una ONG, los carteles son los que son y punto, igualito que esas lentejas que si no las quieres las dejas y en paz. Carteles acordes con una crisis social que los toreros se han encargado de agravar mediante una postura tan justa como inoportuna, pero carteles bastante más dignos de lo que nos temíamos cuando el tiroteo hacía que fuesen demorándose como nunca antes. Pero esos carteles traen bajo el brazo algo impagable, lo de que ese José Tomás que se las pinta solo para abarrotar plazas no tiene el menor interés en torear en Sevilla. Y no puede decirse que no quiera arriesgarse, pues bien sabe él lo que es triunfar en el Baratillo, pero sus razones tendrá para rehuir esta plaza y, desde luego, ya no engaña a nadie.

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