Opinión

Francisco Muro De Iscar

El deporte como ejemplo

EMPECEMOS la semana sin críticas, sin problemas, con buenas noticias, felices, y, sobre todo, sin hablar de política. ¿Se imaginan una semana entera así, un mes, toda una vida? Lo que no puede ser, no puede ser, pero, al menos, hablemos de triunfos. Para empezar, el de Sastre, que ha ganado el Tour, a los 33 años, con una receta sencilla: trabajo, sacrificio, esfuerzo. Ahora que el ciclismo sigue convulsionado por el dopaje, y cuando desde dentro, sobre todo, y desde fuera, intentan hundir uno de los deportes más duros, hermosos y apasionantes, Sastre devuelve la pasión por la lucha honesta. Sin su enorme esfuerzo en todo el Tour, pero especialmente en Alpe d'Huez, no hubiera llegado a lo más alto.

Luego tenemos a Nadal, cada vez más cerca del número 1 y siempre sencillo, modesto, luchador. Nadal pelea cada semana por ser un poco más grande como tenista y como persona. Además de París y de Wimbledon, en estas últimas semanas hemos ganado la Eurocopa, gracias a un equipo, que es mucho más que la suma de un montón de buenas individualidades. La selección de hockey sobre patines acaba de conquistar el quinto Europeo consecutivo. La de hockey hierba, la de baloncesto, la de balonmano van a luchar en los Juegos por medallas de oro. Tenemos atletas de primera en triatlón, en vela, en judo, karate y en otros muchos deportes. Sin hablar de Alonso, Pedrosa, Lorenzo, Bautista y compañía. Somos una de las primeras potencias del mundo, entre otras cosas gracias a muchos patrocinadores y al Plan ADO. En las próximas semanas los Juegos van a ser el espectáculo preferido de cuantos españoles hemos tenido la fortuna de poder salir de vacaciones. Y de los que se quedan. Otra vez la fiebre de España ondeando en los balcones.

Fíjense si éste es un momento ideal para disfrutar que, además, ahora mismo, todos los equipos de fútbol aspiran a ganar la Liga y ninguno piensa en descender. Matemáticamente todos están igualados. Todos sueñan con fichar a los mejores del mundo y aún no han llegado las decepciones. Más felicidad, imposible. El deporte es lucha, competición, esfuerzo, sacrificio. Deberíamos aprovechar esta eclosión de excelentes resultados para llevar ese espíritu deportivo a los centros educativos. Hay que promocionar el deporte, que es la mejor escuela de valores para un chaval en formación. Si somos capaces de tener los mejores deportistas del mundo, ¿por qué no podemos tener la mejor educación, la mejor justicia, la mejor sanidad? Hay que llevar los valores del deporte a todas las esferas del país, incluida la política. Perdón. Había prometido no hablar de política.

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