Las dos orillas

josé Joaquín / león

Los enemigos

UN conocido escritor español, Camilo José Cela, que incluso ganó el premio Nobel de Literatura (aunque ya no está de moda) incluyó una célebre dedicatoria en su novela La familia de Pascual Duarte: "Dedico esta edición a mis enemigos, que tanto me han ayudado en mi carrera". Eso debió decir Mariano Rajoy en la noche del 26 de junio, cuando apareció en el balcón de la calle Génova: "Dedico este triunfo a mis enemigos políticos, que tanto me han ayudado a conseguirlo". Después de darlo por muerto, lo han resucitado. Y ahora no sólo debe gobernar el PP, sino que el presidente debe ser Rajoy.

Le ha ayudado su enemigo Pedro Sánchez. Primero con su intento frustrado de ser presidente a cualquier precio. Después conformándose con evitar el sorpasso, aunque a fuera a costa de quedarse con 85 escaños, batiendo otra vez el peor resultado del PSOE. Y, además, diciendo que jamás, pero jamás, pactaría con el PP, aunque no estuviera Rajoy (o sea, ni por esas). A sabiendas de que podría necesitarse su abstención para evitar unas terceras elecciones.

Le ha ayudado su enemigo Pablo Iglesias. Primero no le regaló a Pedro Sánchez la investidura que no había ganado. Después planteó la campaña como si el sorpasso fuera una realidad: como un duelo entre el PP vs. Unidos Podemos. De se modo consiguió que incluso un porcentaje nada desdeñable de votantes de Podemos se pasaran al PP. El voto del miedo era eso: dar miedo. Pablo Iglesias lo entendió tarde, y disfrazado de socialdemócrata.

Le ha ayudado su enemigo Albert Rivera. Primero porque se tomó la falsa investidura de Pedro Sánchez como si fuera la suya. Después pidió la cabeza de Rajoy antes de disputar el partido. No entendió que los partidos duran 90 minutos y algunos más de propina. Y que el suyo, o sea Ciudadanos, no va a durar 90 minutos, pero tampoco 90 años, si sigue mostrando esa impericia; y sin que se le visualice ya como el futuro líder del centro derecha, sino como una bisagra modelo Rosa Díez, hasta que se refuerce el bipartidismo emergente.

Pero el enemigo que más ha ayudado a Rajoy puede que haya sido José María Aznar. Primero porque lo puso. Y ahora porque lo puso a parir, insinuando que era nefasto para la derecha, lo que ha permitido a Mariano recuperar muchos votos de centro.

Si después del verano Rajoy gobierna en minoría, porque nadie quiere pactar una coalición, dentro de dos años habrá otras elecciones, y puede que recupere la mayoría, y se confirmará que tiene unos enemigos estupendos, y que no se orientan.

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