la ciudad y los días

Carlos Colón

Sería un honor

QUIÉN mejor, con más dolorosa autoridad moral, que un hijo de Alberto Jiménez-Becerril y Ascensión García podría presidir la fundación que se creó para promover actitudes y reflexiones contra la barbarie terrorista que asesinó a sus padres? Barbarie, por cierto, con nombre y apellidos: ETA, terrorismo vasco, nacionalismo radical. Lo recalco para recordar que en la placa que se colocó en el lugar del doble asesinato no se menciona quiénes y en nombre de qué "ideales" se dio muerte por la espalda a dos ciudadanos indefensos cuyos hijos, entonces muy pequeños, dormían a pocos metros.

Cada vez se aleja más de nosotros el 30 de enero de 1998. Hay que cambiar esta placa para nombrar en ella a ETA como se nombra a Pilatos en el Credo. Así cumplirá su función de impedir el olvido; y cuando dentro de muchos años alguien la lea, sabrá quienes los asesinaron. Honrar la memoria de las víctimas exige recordar quienes fueron sus verdugos.

Pero volvamos a lo de la Fundación contra el Terrorismo y la Violencia Alberto Jiménez-Becerril y a la muy acertada propuesta del alcalde: que el hijo del matrimonio asesinado, también llamado Alberto, asuma la Presidencia al haber alcanzado la mayoría de edad. Zoido siempre se ha mostrado partidario de que la Fundación fuese presidida por un miembro de la familia de las dos víctimas para eludir cualquier tipo de manipulación política.

Esto le ha llevado a anunciar su intención de modificar los estatutos para que los familiares de Alberto y de Ascensión puedan presidirla. En palabras del alcalde, que ha presentado su propuesta con "vocación de consenso" para "eliminar cualquier tipo de matiz político", al haber cumplido la mayoría de edad un hijo de las víctimas sería "deseable" e "ideal" que el joven Jiménez-Becerril ostentase la Presidencia en defensa de "la memoria y los valores" de sus padres. "Para nosotros sería un honor", concluyó.

No sé si este nosotros alude al partido al que Jiménez-Becerril pertenecía, al grupo popular municipal, al Ayuntamiento y todos los funcionarios y políticos que lo conforman o a todos los sevillanos que el alcalde representa. Lo que sé es que pertenecer al PP y ser concejal del Ayuntamiento de Sevilla le costó la vida a Alberto y, de paso a Ascensión. ¿Qué más les daba a estas bestias un muerto más o menos, unos huérfanos de padre y madre más o menos? Lo que sé es que yo formo parte de ese nosotros para los que sería un honor que el hijo de Alberto y Ascensión presidiera una fundación que nunca debió existir. Porque se creó contra el terrorismo y la violencia que mató a los padres del joven Alberto Jiménez-Becerril García.

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