La tribuna económica

Rogelio / Velasco

El iPad y la historia del periodismo

LOS productos de Apple tienen fieles seguidores desde que hace 30 años lanzaron los primeros ordenadores. Los dispositivos para uso personal que introdujeron posteriormente en el mercado -iPod, iTouch, iPhone- se han convertido en productos de moda, que la gente aprecia no sólo por los servicios que prestan, sino porque se han convertido en un icono para estar a la última.

Se ha lanzado ahora en España y en algunos otros países occidentales el iPad. En Estados Unidos, a los dos meses de su lanzamiento, han vendido 2 millones de unidades. La pasada semana se habían agotado. Hay cuotas y restricciones para su adquisición: las tiendas sólo admiten pedidos de dos unidades. Una locura.

Existe en la actualidad una tendencia a fabricar dispositivos móviles con un tamaño intermedio entre un ordenador portátil y un móvil. El iPad se encuentra más próximo a los primeros que a los segundos, pero su escaso peso le confiere una gran portabilidad, que se ha convertido en un importante valor por nuestro estilo de vida.

No comentaremos las miles de utilidades que contienen las aplicaciones, como en el caso del iPhone, sino aquéllas que son más populares.

Podremos ver películas, pero de momento olvídense de los títulos más recientes que se encuentran disponibles en los videoclubs. Los estudios de Hollywood lo consideran un dispositivo móvil distinto de un teléfono. Las compañías de telecomunicaciones que distribuyan los contenidos tendrán que pagar grandes cantidades de dinero para hacer esto posible. Sólo las películas más antiguas, de catálogo, tendrán una disponibilidad inmediata.

Igualmente ocurrirá con las series de TV. Si se trata de temporadas antiguas de las series más populares, estarán pronto disponibles. Pero la temporada actual sólo será posible distribuirla en el iPad si la compañía que la distribuye tiene a su vez un servicio de TV de pago en donde se distribuya la serie por algún canal. Apple todavía no lo ha conseguido en EE.UU.

Con la música es distinto. Las discográficas están tan desesperadas por distribuir música por el daño causado por el pirateo, que no van a ser exigentes con las condiciones de distribución. Tampoco los productores de juegos se encuentran en situación de imponer condiciones.

Los libros y los periódicos son los contenidos portátiles por antonomasia. Para ambos, se presenta ahora una oportunidad, tanto en el iPad como en otros dispositivos que van a aparecer con características similares. Una oferta de contenidos de pago que sirva tanto para el PC como para estos dispositivos, puede tener sentido y ser especialmente atractivo para las personas con alta movilidad. Pero también un reto para las redacciones, porque la posibilidad de leer el periódico a cualquier hora y en cualquier lugar en tiempo real, exigirá un mayor esfuerzo de actualización de la información. El cierre diario tradicional de los periódicos, pasará algún día a la historia del periodismo.

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