Hoja de ruta

Ignacio Martínez

La leyenda 'malaya'

TELE 5 repitió ayer tarde su documental La princesa del pueblo sobre la vida de Belén Esteban. La historia arranca comparando a la ex novia de Jesulín con Evita Perón, y sostiene que si se presentara a las elecciones sacaría el 8% de los votos. Su tesis es que se puede conocer a España a través de esta heroína popular. Quizá. Personalmente, prefiero utilizar otras varas de medir. Por ejemplo, el caso Malaya, cuyo juicio empieza hoy. Mejor que a través de los ojos de Belén, podemos saber de qué pasta está hecho este país por la contabilidad del señor Roca y sus cómplices. Cómplices de todos los colores, clases sociales, profesiones y responsabilidades. Se sienten o no en el banquillo. Aquí sí que tenemos materia.

La leyenda sobre los malayos es larga y ancha. Por ejemplo, sostienen las lenguas de doble filo que la moción de censura contra Julián Muñoz costó 3.000 millones de pesetas. Puede ser una fantasía popular. O no. En realidad, 18 millones de euros serían una bagatela, si se piensa en el control de un negocio multimillonario. Los beneficios habrían permitido a Roca hacerse con una fortuna de 200 millones de euros, según la acusación del fiscal. La leyenda malaya también dice que la banda de aventureros comandada por Jesús Gil, que se hizo con el poder en Marbella durante 15 años y se enriqueció en su desempeño, está formada básicamente por gente de fuera. Si se repasa la lista de los principales acusados, no hay ninguno de Marbella y pocos son andaluces.

Lo que no dice la leyenda es que éste no es un caso aislado. Que ha habido muchos cómplices que hoy no se sentarán en el banquillo. Cómplices por acción u omisión. Muchos abogados, arquitectos, notarios, concejales o periodistas han conocido irregularidades que no han denunciado. La pugna por migajas de poder en una mancomunidad o una diputación han hecho extraños compañeros de cama, muy bien avenidos. Los cuatro partidos del arco parlamentario andaluz pactaron, entre 2003 y 2007, con formaciones posgilistas en los gobiernos municipales de Estepona, Manilva, Marbella o Ronda, sin que ningún dirigente político regional se sonrojase entonces, ni ahora.

No es posible crear sociedades fantasmas en paraísos fiscales, ni buscar un fiduciario gibraltareño que las administre, sin la ayuda de un abogado, que algo debe sospechar. No es posible presentar una actuación urbanística contraria a la norma, para construir en una zona verde o de equipamiento escolar, sin ayuda de arquitectos y abogados. No es posible escriturar por un valor sensiblemente inferior al precio de mercado sin que un probo notario lo detecte. En los locos años 2000, mientras todo esto ocurría, el personal miraba al tendido y los marbelleros votaban alegremente al gilismo. Ese dontancredismo también se juzga a partir de hoy en la Audiencia de Málaga.

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