hoja de ruta

Ignacio Martínez

Una marca deteriorada

LA marca España se deteriora en el mundo. No crean, la culpa no es únicamente de Zapatero. Ni es sólo la crisis. La culpa, como todas las culpas, como el Gordo de Navidad, está muy repartida. Y, encima, hay acontecimientos que dan la vuelta al mundo y aumentan el deterioro de la marca nacional. Por ejemplo, que un yerno del Rey declare ante un juez imputado por corrupción. Esto perjudica a la Corona, pero además al conjunto del país. No se tiene una monarquía constitucional para que la familia real se dedique a hacer negocios, sino para que represente al Estado con escrupulosa dignidad. Pues bien, la imagen de Urdangarín, demacrado, delgadísimo, mostrando al menos decoro en las formas y pasando el mal rato, ha estado en los televisores de medio planeta. Todo, por haber chapoteado en la fiesta de la abundancia levantino balear de los locos años 2000.

Pero el mal hispano no es sólo eso. Uno de los buques insignia del deporte nacional, Alberto Contador, ha sido condenado por dopaje y el ministro de ramo sostiene que España tiene un problema en la materia. Otro de nuestros héroes deportivos, Nadal, es sospechoso de evadir impuestos con empresas instrumentales. La Policía disuelve a cañonazos una manifestación de escolares y facilitamos unas imágenes a la griega para consumo mundial, como si hubiese comenzado una revuelta social. Demasiado pronto, con lo que queda por venir.

Y hay más. No sólo hubo corrupción en Valencia y Baleares. En Andalucía también pasó lo suyo, no sólo en ayuntamientos costeros de la saga gilista. Munícipes de todas las marcas también han chapoteado. Y el caso de los eres en la Junta no es posible atribuirlo sólo al irrepetible Guerrero, por mucho que se empeñe Griñán. Unan al expediente que el Supremo ha inhabilitado de por vida al juez más famoso de España en el extranjero. Al que inmovilizó durante un año a Pinochet en Londres a finales de los 90. Azote de narcos y etarras. Instructor de casos de corrupción y autor en 2008 del único auto judicial en el que se han condenado los crímenes franquistas. Todo ejecutado con severidad y rigor hechos a medida de Garzón, como han destacado potentes medios internacionales.

El resultado es que la marca España no goza de las simpatías mediáticas. La única buena noticia global que hemos cosechado en mucho tiempo ha sido la recuperación del tesoro de la fragata Mercedes, hundida en 1804, obtenido ilegalmente por la empresa Odyssey en la primavera de 2007. Diecisiete toneladas de oro y plata cazados por unos modernos piratas americanos cerca de las costas andaluzas, frente al Algarve portugués. Esta buena noticia tiene muchos componentes, como el honor restaurado o el patrimonio histórico rescatado… Pero ese medio millón de monedas es dinero, al fin y al cabo. Y las penas con pan de oro son menos.

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