Crónica personal

Pilar / cernuda /

La i nfanta imputada

HABRÁ quien diga que el Rey ha movido hilos para intentar favorecer a su familia en el llamado caso Urdangarín, pero la imputación de la infanta Cristina demuestra que don Juan Carlos llevó al pie de la letra su afirmación de que había que dejar actuar a la Justicia. Es seguro que ha pasado momentos amargos al ver cómo se complicaba cada vez más la situación de su yerno ante la aparición de contratos no suficientemente explicados y sobre todo de correos intercambiados con su socio Diego Torres; y la amargura ha debido ser todavía mayor al recibir la noticia, no esperada por la Familia Real, de que su propia hija era imputada por el juez Castro. El recurso presentado por el fiscal Anticorrupción está suficientemente razonado como para pensar que efectivamente no existen motivos fundados para esa imputación, aunque será la Sala de lo Penal la que tenga la última palabra.

Cuenta alguien que ha hablado con el Rey al poco tiempo de producirse la imputación que le vio preocupado por sus nietos, que están sufriendo lo suyo por el calvario que sufren sus padres. Pero no pronunció don Juan Carlos una palabra, ni una, de la que pudiera deducirse que pensaba realizar alguna gestión para tratar de que se levantara la imputación a la Infanta.

Dudar sobre la actitud del Rey es no conocerle: en el año y medio transcurrido desde que se tuvo noticia de supuestas irregularidades cometidas por su yerno, ha mantenido una actitud absolutamente clara sobre cuál debía ser su papel ante un caso que afectaba profundamente a su familia, y que de hecho ha provocado graves tensiones porque había quien pensaba que podía haber tenido algún papel activo que suavizara el trance por el que atravesaba Urdangarín y que podía afectar a su hija pequeña. No lo hizo. Iba contra sus principios mantener cualquier tipo de contacto con jueces o fiscales relacionados con el caso, pero sí podía haber hecho alguna gestión sutil con algunos medios de comunicación para que trataran con cierta delicadeza a la infanta Cristina, que lleva meses sufriendo una situación personal muy dura. Sin embargo, el Rey no lo ha descolgado ningún teléfono.

Nunca un miembro de esta Familia Real ha sido imputado por un juez, y la noticia supone una auténtica conmoción. Es evidente que afecta gravemente a la imagen de la Corona, y las consecuencias se verán con el transcurso del tiempo. Sólo hay un dato que reconforta: el respeto que ha demostrado el Rey por la Justicia.

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