Crónica personal

Pilar Cernuda

Quien con niños se acuesta...

MOJADO se levanta. Que se lo digan a Josep Antich. El presidente balear no sufre más que quebraderos de cabeza desde que decidió pactar con el diablo, si fuera necesario, con tal se alcanzar el gobierno de Baleares, donde el PP se quedó a un escaño de la mayoría absoluta. Así que no dudó en pactar con María Antonia Munar -más conocida por la princesa, no por la diablesa- y con varios partidos más. Y así ha estado dos años y medio al frente del Consell, sin apenas día en el que no se viera invadido por problemas, contrariedades y disgustos. Con toda seguridad no ha sido ahora la única ocasión en la que se planteó la posibilidad de tirar por la calle de en medio, romper con sus socios e intentar nuevos acuerdos o convocar elecciones.

Y es que con quien niños se acuesta… Antich debería saber que no se deben alcanzar acuerdos con las formaciones políticas que no tienen un criterio conocido, excepto el de apoyar a quienes les ofrecen lo único que les importa, poder, influencia, dinero. Desde Unió Mallorquina, partido minoritario donde los haya, María Antonia Munar ha alcanzado los puestos más apetecidos gracias a la "generosidad" del PSOE en unas ocasiones y del PP a otras. Y a los dos ha amenazado y traicionado cuando quería alcanzar un nuevo objetivo. La negociación que mantuvo simultáneamente con Antich y Mata tras las últimas elecciones autonómicas dejaría chicas a las que se hacen en los zocos, con exigencias imposibles para lograr en la rebaja el precio que quería cobrar, amagos de ruptura de la negociación e irse para el otro lado, reuniones secretas con una y otra parte y finalmente acordar con Antich un cargo que a ella le garantizaba inmunidad si le venían mal dadas (la presidencia de la Asamblea) y además metía a Miqel Nadal en el gobierno autonómico.

Por otra parte el Bloc, grupo de distintos partidos nacionalistas y de izquierda, ha obligado al gobierno de Antich a tomar una serie de medidas que han provocado en algunos casos una fuerte incomodidad entre los socialistas, que no han tenido más remedio que aprobarlas aun a costa de ir contra su programa y crear descontento y confusión entre sus votantes.

Sin embargo, lo peor ha sido la corrupción, que finalmente es lo que ha provocado la crisis del gobierno de Antich. Corrupción con mayúsculas, de la que Antich era consciente antes de llegar a sus pactos de gobierno, porque no había mallorquín que no conociera los tejemanejes que se traían Munar y algunos de sus más cercanos colaboradores que no dudaban en exhibir públicamente su rico nivel de vida; como era vox populi también que el ex presidente Matas (PP) había conseguido incrementar excesivamente su patrimonio sin que salieran las cuentas.

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