La ventana

Luis Carlos Peris

El pecado de llevar hijos a los toros

DENTRO del paisaje que nos rodea, donde la zafiedad es moneda de uso corriente, con una recién llegada al mandarinato meando cual vaca en plena calle, un alcalde vestido de futbolista insultando al árbitro, con manifestaciones contra leyes que sólo pretenden no soltarle las riendas a gente que hacen libertinaje de la libertad o con proliferación de banderas que no vienen a cuento, resulta que una madre ha tenido que pedir perdón por llevar a sus hijos a los toros. A Samantha Vallejo-Nágera le han dado la del pulpo en esa cloaca de las redes sociales y ella, en un rapto de elegancia, ciertamente inusual en estos tiempos que corren, se ha disculpado dando una lección de tolerancia a esos intolerantes que predican una tolerancia consistente en que sólo valga lo que dicen y hacen ellos. El mundo al revés y confiando en que no venga una ley mordaza de las de verdad.

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