Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Que no role el viento en la otra punta del mundo

CON un viento de popa fantástico para un sevillismo que debe estar deseando de que no role nunca, el Sevilla afronta la ida de una semifinal que sabe a gloria frente a un equipo desterrado. Nuevamente el Shaktar en el camino del Sevilla, pero no en Donetsk sino a varios centenares de kilómetros, en Lviv. Si hacemos abstracción de un viaje tan largo y, posiblemente, perjudicial para el futbolista, el rival era el más deseado.

Ucrania está donde el viento da la vuelta y de ahí el inconveniente que puede entresacarse de este emparejamiento. Aquel gol de Fernando Llorente a la Juve en el coliseo de Dato fue el salvoconducto para un nuevo sueño, digamos que para el sueño anual que vive el Sevilla desde aquel gol de Puerta un jueves de Feria. Desde aquella noche, diez años de vino y de rosas, un decenio históricamente glorioso que volcó la historia de un club justo cuando acababa de ser centenario.

Quizás el hecho de jugarse en el destierro de Lviv le quite literatura al acontecimiento, sobre todo por no poderse apelar al escenario de aquel gol de Palop que tanta vida le dio al Sevilla. Pero hay otros ingredientes para que el guiso sepa a gloria. El enésimo gancho al mentón del Betis conllevauna carga anímica tan sideral que las sobrecargadas musculaturas de la tropa reciben un plus de combustible que bien podría equipararse a un milagroso bálsamo de Fierabrás.

Pórtico de la gloria, por tanto, cuando sea noche cerradísima en esa otra punta del mundo. Sólo dos pasitos para citarse nuevamente con la historia, con esa historia que el Sevilla ha logrado glorificar hasta el infinito en el último decenio. No será en Donetsk, aquel lugar que Palop llevó al imaginario mejor del sevillismo, sino en Lviv, que manda la guerra y no es tiempo para bromas. Y en el ínterin de la cosa, un deseo del sevillismo a coro, que el viento no role, por favor.

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