La esquina

José Aguilar / Jaguilar@grupojoly.com

No les saldrá gratis

LA demanda que llevará a la ilegalización del partido Acción Nacionalista Vasca (ANV) está ya preparándose. Se presentará, como es debido, ante el Tribunal Supremo, en base a la Ley de Partidos Políticos. Es probable que para evitar que sus militantes puedan concurrir a las elecciones generales aprovechando los plazos que marca este procedimiento se inste a la Audiencia Nacional a suspender sus actividades en tanto se produce el fallo definitivo del Supremo. Con esta gente hay que hilar muy fino porque son expertos en el uso torticero de la Justicia y sus garantías.

Igual que los intentos negociadores con ETA han supuesto sucesivos fracasos del sistema democrático y sus distintos gobernantes, también han fracasado -son procesos paralelos- los buenos propósitos de ofrecer normalización a las organizaciones políticas ultranacionalistas que han asumido los planteamientos de la banda. Lo mismo ha dado Herri Batasuna que Batasuna a secas -sin Herri-, Euskal Herritarrok que Partido Comunista de las Tierras Vascas. Idéntico resultado ha salido de la fabricación de nuevas siglas que del rescate apresurado de siglas antiguas, como ANV.

¿Saben por qué? ¡Claro que lo saben!: porque ninguno de estos partidos ha nacido autónomamente desde la sociedad vasca para defender la independencia de esa tierra utilizando sólo medios políticos. Son criaturas de ETA en sentido estricto. Nacen porque ETA quiere que nazcan y se desarrollan según el guión que ETA les impone. Actúan, no ya en connivencia con una banda terrorista, sino a sus órdenes. Como brazo político de una organización armada. Gran diferencia con el IRA irlandés y el Sinn Fein. Por eso es pura utopía esperar que de esta sopa de abertzales salga alguna vez la condena de un atentado terrorista. Han tenido tiempo de sobra para integrarse en el sistema democrático como una opción más, ajena a la violencia. Nunca han reunido valor para hacerlo, y no hay más que recordar la trayectoria de Otegi para percibir con cuánta generosidad se le trató.

Vemos con prevención la idea de dejar fuera de la ley a un partido político. Siempre pensamos que el pluralismo se empobrece y que se deja sin cauce de expresión y organización a decenas de miles de ciudadanos vascos. Qué quieren que les diga: ellos lo han decidido así. La ilegalización es un mecanismo de la democracia para defenderse de los que quieren acabar con ella, la forma que tenemos de sancionar jurídicamente a los cómplices y palmeros del terrorismo, el instrumento para reprochar socialmente la conducta de los que votan listas en las que figuran reos de asesinato. No se trata de meter en la cárcel a los votantes de Batasuna. Sí de hacerles ver que no les saldrá gratis respaldar ideas que se imponen a tiros.

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