La ciudad y los días

carlos / colón

Una sentencia necesaria

EN mayo de 2012 un leridano de 26 años -joven, pero no tanto- escribió en Twitter refiriéndose a Cristina Cifuentes: "Calla puta que no tienes dignidad". Previamente había realizado una convocatoria a través de otra red social contra la delegada del Gobierno en Madrid que motivó que recibiese gran cantidad de insultos y amenazas. Ella le demandó por injurias e incitar al resto de usuarios de la red a que le enviaran mensajes injuriosos. Al ser descubierto y detenido el individuo escribió en uno de uno de sus blogs que "los activistas están en el punto de mira del poder que controla todos y cada uno de los hilos que componen los estamentos de este sistema corrupto", refiriéndose a su insulto como "comentarios" que han molestado "al político o política de turno". Según él llamar puta a una mujer dedicada a la política es hacer un comentario.

Ayer se conoció la sentencia. El joven ha sido condenado por injurias a pagar a Cristina Cifuentes una indemnización de 1.000 euros, una multa de 300 euros y las costas, además de publicar en todos sus perfiles sociales la sentencia para después cerrarlos. También tuvo que pedir perdón a la agraviada como parte de su conformidad con la sentencia. Cifuentes, que donará el dinero a una fundación benéfica, ha declarado: "Es un primer paso. Me interesa que la condena reconozca que injuriar por las redes sociales es delito. Hoy es conmigo y mañana con otra persona".

Es algo más importante que eso: un precedente que se suma a la sentencia que condenó en octubre de 2013 a un tipo que llamó en su página web a José Antonio Monago, entonces candidato popular a la Presidencia de Extremadura, "gran hijo de puta", "cabronazo que ha sido guardia civil" y "gilipollas con todas las de la ley". Monago le denunció y fue condenado a pagar una indemnización de 2.500 euros y una multa de 2.555.

Es importante que se acabe con la impunidad de quienes utilizan las redes sociales para insultar y amenazar, acciones que cualquiera que no sea un fanático o un totalitario entiende como incompatibles con la libertad de expresión y el ejercicio de las libertades democráticas. Tras su condena el tipo que insultó a Cristina Cifuentes escribió: "Si algo nos puede enseñar esto es que no es aconsejable recurrir al insulto para defender posturas". La criatura tiene 26 años. Ha tardado en darse cuenta. ¿Nadie se lo había enseñado antes?

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