Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Algo 'smallito'

ADaniel Diges le conocimos envuelto entre los espumarajos de un cani que necesitaba atención psiquiátrica, John Cobra, y ahora le despedimos de la memoria por ser víctima de un exhibicionista desequilibradete, el tío de la barretina. Diges decía que por un momento temió que el patoso hubiera sacado un arma. Lo más espeluznante es que le hubiera amenazado con una maquinilla de peluquero. La representación española aguantó el tipo y eso hay que valorarlo, aunque el figurante imprevisto no terminaba de desentonar. Por mucho menos las Azúcar Moreno se largaron con cajas destempladas del escenario de Zagreb y con aquel gesto se autoeliminaron de la victoria cuando el técnico yugoslavo se equivocó con la coordinación del play back. Lo de Diges no ha sido lo peor que nos ha pasado en Eurovisión, aunque Uribarri se cabreara como un oso polar de Perdidos.

El alfa y omega del miriñaque de Algo pequeñito, Cobra y Jimmy Jump, están respaldados por representantes que llaman a las cadenas para buscar rendimiento a los minutos de gloria de sus criaturas (en el caso del tío de Oslo no llegó a 20 segundos). Pero lo peor de Jump es que ahora se quiere convertir en mártir del independentismo catalán. Otro payaso para la causa de Laporta.

La gala de este sábado fue un notable espectáculo, algo reiterativo con lo que se ha hecho en los últimos años, pero muy alejada de aquel antiguo arquetipo de cantantes con bigote y trajes feos. Ay, pillines, este año incluso abrieron los teléfonos desde el primer minuto. Los inmigrantes desperdigados por el continente se debieron de dejar sus buenos cuartos. Diges si hubiera tenido los votos de la ausente Andorra hubiera quedado 12º. Nunca vamos a ganar Eurovisión, pero surge una rendija: ¿estamos preparados para que el representante español cante en english-globbing?

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