La tercera generación de rse

Según nos recuerda la profesora noruega Benedicte Bull, un grupo de investigadores daneses y ingleses, a cargo de Simon Zadek habla de "La tercera generación de RSE".

La Responsabilidad Social Empresarial encuentra su base en el mero cumplimiento de las leyes. Sobre esta base, la RSE de primera generación se centra en actividades de filantropía, el manejo de riesgo a corto y la introducción de estándares industriales. La empresa es el contexto de esta RSE y se traduce en actividades adicionales a las que normalmente desempeña.

La segunda generación de RSE se orienta a la conducta general de la empresa. Incluye la innovación en procesos y productos, nuevos modelos de administración de las empresas y de sostenibilidad a largo plazo. El enfoque sigue ciñéndose a la empresa, y el reto es cómo impregnar toda la acción empresarial de RSE.

La tercera generación ve la RSE como parte del desarrollo de la competitividad del conjunto del tejido empresarial, y, por ello, es algo que no solamente tiene que ver con la empresa individualmente. Ello producirá la existencia de estándares, el fortalecimiento de instituciones, y políticas públicas orientadas la RSE. El resultado es que las empresas aumentan sus expectativas, y que las empresas sean agentes activos y promotoras del desarrollo sostenible nivel local y global. En esta tercera generación de RSE, los Poderes Públicos cumplen un papel fundamental, no necesariamente de regulación. La difusión del concepto y prácticas de RSE, la ayuda para implementar prácticas, y el ejercicio por las propias Administraciones de la RSE en forma de transparencia y comercio justo, son ejemplos.

Analizando el caso noruego, la profesora Bull llega a la conclusión que la postura de las empresas noruegas respecto a la RSE está en la adopción del enfoque de la RSE de tercera generación. A ello coadyuva que el Estado noruego tiene de antiguo una orientación social profunda y, por ende, es promotor de RSE. Pero también opera el convencimiento de los empresarios de que los estándares que hoy son de RSE, se irán convirtiendo paulatinamente en normas de obligado cumplimiento. Creen estos empresarios que tener interiorizados, e implantados, estos estándares, harán a sus empresas más competitivas el día de mañana, cuando otras empresas tengan que incorporarlos a sus conductas, a prisa y corriendo, porque se han convertido en obligación legal.

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