mairena del aljarafe

La familia adoptiva de Maloma exige hablar con la joven y oír su decisión

  • El Frente Polisario confirma a los padres que la chica quiere quedarse en el Sahara, algo que consideran "mentira" El Gobierno asegura que se trabaja para que "esté en casa cuanto antes"

La pareja y los padres adoptivos de la joven de origen saharaui Maloma Morales, vecina de Mairena del Aljarafe, secuestrada por su familia biológica en el Sahara desde el 12 de diciembre, exigen una prueba de vida y hablar con ella por teléfono tras cuatro meses sin tener noticias de la joven.

"En estos momentos, el trabajo diplomático está enfocado a negociar con la familia biológica para que Maloma pueda hablar con nosotros", aseguró ayer a Efe la pareja de Maloma Morales de Matos, Ismael Arregui. La familia sevillana quiere oírla para "creer con certeza la decisión que adopte Maloma", según Arregui, que lamentó el parón que ha sufrido el proceso tras la anunciada liberación de la joven, que sigue estando, según su pareja, "en los campamentos de refugiados de la wilaya de Smara, en Tinduf".

La joven de 22 años fue liberada el pasado jueves tras una intervención policial del Frente Polisario, según informó el Gobierno español. El ministro de Asuntos Exteriores en funciones, José Manuel García-Margallo confirmó que Maloma había sido trasladada a Rabuni, la capital administrativa del Sahara Occidental, en los campamentos de Tinduf.

Antes de regresar, Maloma Morales tiene que realizar una declaración jurada en la que debe decir si quiere volver libremente a España o quedarse en el Sahara por su propia voluntad.

Apenas 24 horas después de su liberación, Ismael Arregui confirmó que seguían sin tener noticias de la joven, de nacionalidad española, y que había sido "devuelta con su familia biológica". Según Arregui, el Frente Polisario aseguró a la familia adoptiva que Maloma "quería quedarse allí", algo que la pareja de la chica considera que es "mentira". Ismael Arregui cree que la joven se encuentra "bajo coacción".

Tras mostrar su convencimiento de que el Gobierno español está haciendo todo lo posible para la liberación de Maloma, Arregui -pareja de hecho de la joven desde mayo de 2014- exhibió ayer el DNI de la chica, asegurando que Maloma viajó al Sahara en diciembre como ciudadana española, con pasaporte español. Arregui quiso de este modo contrarrestar el efecto que pueda tener una falsa tarjeta de residencia subida a las redes sociales con el nombre saharaui de la joven.

A la tensión vivida durante estos cuatro meses de secuestro se une ahora la incertidumbre sobre su paradero actual. El ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación en funciones, José Manuel García-Margallo, por su parte, afirmó ayer que se sabe "perfectamente dónde está" la joven española de origen saharaui -aunque no concretó dónde- y que se está trabajando para que "esté en casa cuanto antes". "Sabemos perfectamente dónde está y las conversaciones son fluidas y sinceras por ambas partes. Esperamos cumplir nuestro objetivo, que es que Maloma esté en casa cuanto antes", señaló ayer el ministro, que se encuentra de viaje en Kazajstán, a través de Radio Nacional.

El ministro de Exteriores, además, mantuvo el sábado por la mañana una reunión con la delegada del Frente Polisario en España, Jira Bulahi Bad, según informaron fuentes diplomáticas, para exponerle el caso de Maloma.

Aunque el Frente Polisario tacha la situación de "guerra entre familias", no se trata de un caso aislado, sino de un problema que afecta a más de un centenar de mujeres mayores de edad que, tras visitar a sus familias, son retenidas en el Sáhara, según fuentes que investigan esta situación.

Es frecuente que los saharauis permitan que sus hijos crezcan en España, pero luego, especialmente en el caso de las mujeres, las quieren de vuelta. La explicación es sencilla: reciben ayudas durante el tiempo que los chicos pasan en España, pero necesitan mujeres porque la tasa de natalidad del pueblo saharaui es cada vez más baja.

En estos casos los captores suelen dar los mismos argumentos: las chicas están perdiendo el idioma y su cultura tras muchos años en España. La familia de la joven asegura que esta explicación no tiene sentido, ya que la chica, a pesar de no haber visitado a su familia biológica en diez años, estaba en permanente contacto telefónico con ella y habla perfectamente el hasaní, lengua de los saharauis.

La diferencia con las otras secuestradas es que Maloma es española de pleno derecho. En mayo de 2014, con 20 años, fue adoptada oficialmente por su familia sevillana, y en abril de 2015 un juez le concedió la nacionalidad española. Todos estos trámites los realizó siendo ya mayor de edad para no encontrarse con la oposición de su familia biológica.

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