Patrimonio

La Fábrica de Artillería sigue deteriorándose

  • Basura, plantas salvajes o desconchones son algunos de los problemas que tiene este Bien de Interés Cultural que data del siglo XVI

Un buzón roto, un timbre al que nadie responde y un candado encadenado a la reja dan la bienvenida a la Real Fábrica de Artillería de Sevilla. Este edificio, situado en el principio en la avenida de Eduardo Dato, data del siglo XVI y está considerado como Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento.

En este lugar se hicieron, entre muchos trabajos, los leones del Congreso y el famoso cañón tigre con el que los defensores de Tenerife arrancaron el brazo al almirante británico Nelson. Actualmente lo destrozado son partes de su fachada o trozos de su oxidada reja, que rodea la delantera de la fábrica. Tras ella, plantas salvajes y basura se mezclan formando una maraña de suciedad. Algunos gatos, que duermen y saltan ventanas rotas, son los únicos que disfrutan de este imponente inmueble que cesó su actividad armamentística hace varias décadas.

Desde entonces, los intentos de los entes públicos por hacer uso de este espacio parecen haber sido en vano. El cartel ubicado junto a la puerta principal y repleto de pintadas anuncia un proyecto de obras urgentes de conservación-restauración de la fundición mayor, fundición menor y talleres de herramientas con un coste superior al millón de euros adjudicado a la constructora Ferrovial.

Su actual estado contrasta con los edificios que la rodeany la creciente actividad del barrio de San Bernardo. Las múltiples obras que se suceden en las calles aledañas desentonan con el silencio que presenta la Fábrica de Artillería con sus puertas de -cada vez menos- madera cerradas a cadena y candado.

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