Crimen en Los Pajaritos

Un argentino de San Jerónimo es el sospechoso del crimen de Los Pajaritos

  • Diego Alejandro, de 36 años y conocido por el sobrenombre del Boludo, permanece detenido como presunto autor del homicidio de la Flor, la toxicómana apuñalada el lunes

Los servicios forenses trasladan el cadáver el día de crimen. Los servicios forenses trasladan el cadáver el día de crimen.

Los servicios forenses trasladan el cadáver el día de crimen. / Antonio Pizarro

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"¿Argentino, dice? Aquí rumanos, chinos, moros y negros todos los que quiera, pero argentino nada más que hay uno. Pregunte usted dos calles más atrás", dice una mujer que sale de una pequeña panadería de San Jerónimo. Del negocio sale un hombre y se une a la conversación. "Sí, es el Boludo, se lo llevaron ayer esposado, vinieron dos coches a por él". Ninguno de los dos sabía el motivo de la detención. No sospechaban que a su vecino, Diego Alejandro, de 36 años y nacionalidad argentina, conocido en San Jerónimo con el sobrenombre del Boludo, se le considera el presunto autor del homicidio ocurrido el lunes en Los Pajaritos.

Lo mismo debió pasar por la cabeza de sus familiares. Una chica joven abre la puerta de la casa señalada por la vecina. Admite que es familiar de Diego, aunque no directo. Inmediatamente aparece una señora algo mayor. Al fondo, sentadas en un sofá, hay varias personas más, entre ellas un niño pequeño. "Mire usted, estamos ahora mismo destrozados. Se lo llevaron ayer, pero no podíamos pensar que fuera por lo que ha sido. No nos dijeron el motivo de la detención y hace un rato hemos visto la noticia. Nos hemos quedado fríos", explica la mujer, que pertenece a la familia política del presunto homicida.

La familia lleva toda la vida instalada en San Jerónimo. Vive en las inmediaciones de la calle Mejillón, donde fue arrestado Diego Alejandro sobre las cuatro y media de la tarde del martes. La detención se produjo un día y medio después del crimen, cometido a primera hora del lunes. "Llevaba tiempo teniendo problemas con las drogas y con el alcohol", admite la mujer que ejerce de portavoz improvisada de la familia, que se disculpa por no dar más información. "Entiéndalo, él tiene un niño pequeño y no queremos que se entere de lo ocurrido".

En el barrio la detención del Boludo ha causado sorpresa. "Habíamos escuchado que habían apuñalado a una mujer en Los Pajaritos, pero no podíamos pensar que era alguien de San Jerónimo. Y menos este hombre, que parecía una buena persona", dice otra vecina, que recuerda la vez que Diego la vio cargada con las bolsas de la compra y la ayudó a subirlas a su casa. "Él tenía una pizzería aquí hasta el verano pasado, pero ya la dejó. Cuando queríamos comer pizza todos decíamos 'vamos al Boludo".

El sospechoso permanece detenido en las dependencias de la Jefatura Superior de Policía, en la avenida de Blas Infante, donde está previsto que en las próximas horas declare ante el Grupo de Homicidios. Esta declaración será clave para averiguar qué llevó a este joven argentino a presuntamente apuñalar hasta en diez ocasiones a una toxicómana de Los Pajaritos. La Policía maneja desde el primer momento la hipótesis de que el móvil del crimen responde a un ajuste de cuentas relacionado con el tráfico de drogas. Avala esta teoría el hecho de que la víctima ejerciera de intermediaria entre traficantes y drogadictos del barrio. María Luisa, de 41 años y conocida en los Pajaritos como la Flor, apareció muerta en el segundo derecha del número 25 de la calle Perdiz a primera hora de la mañana del lunes. Pasadas las nueve y media, un vecino llamó al servicio de emergencias sanitarias del 061 alertando del suceso. Los profesionales de este departamento no pudieron hacer nada, ya que la víctima estaba muerta cuando llegaron. Ni siquiera la tocaron, para que los forenses pudieran hacer una inspección ocular lo más limpia posible. La mujer presentaba diez heridas de arma blanca, efectuadas con un cuchillo de cocina, si bien varias de estas lesiones eran defensivas y eran cortes en las manos y los brazos. Las heridas más graves las tenía en el cuello y en el tórax.

Apenas 30 horas después del hallazgo del cuerpo, el Grupo de Homicidios de la Policía de Sevilla ha esclarecido el caso con el arresto del principal sospechoso. El juzgado de Instrucción 3 mantiene el secreto sobre las actuaciones, si bien en los próximos días podría levantar esta medida. El detenido puede permanecer hasta el viernes en las dependencias policiales.

En San Jerónimo apuntan otro motivo que podría explicar el crimen. Cuentan que el argentino tenía un piso en Los Pajaritos, del que se marchó para irse a vivir con la familia de su mujer a San Jerónimo. Un día regresó a su casa y se encontró que había sido ocupada. El piso en el que apareció muerta la víctima de este homicidio era, según algunas fuentes, un fumadero, si bien otros vecinos apuntaron que la mujer asesinada vivía en él. Una amiga de la víctima, que estuvo la noche antes con ella, dijo que el piso era de otra persona y que la fallecida residía cerca del Parque Amate. Todo un gazpacho de versiones encontradas y de testigos reacios a contar lo que saben que, sin embargo, no ha impedido a los investigadores completar su trabajo en un tiempo récord.

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